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Columna de nuestro rector padre Harold Castilla Devoz | Deconstruir para construir el paradigma educativo

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Columna del rector padre Harold Castilla Devoz en La República

La semana anterior tuve la oportunidad de participar en dos conferencias internacionales de educación superior con un enfoque de innovación y transformación en el futuro post pandémico.

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En estas pude constatar, a través de los diversos conferencistas, que la pandemia nos llevó a cambios abruptos en nuestro quehacer educativo, a reflexionar sobre el rol y la aproximación a las nuevas tecnologías, y con ello, a repensar los modelos de formación, de enseñanza-aprendizaje, de bienestar e incluso la forma de relacionarnos con un entorno globalizado, altamente interdependiente.

Afrontamos el reto de un cambio en el paradigma educativo ante la aceleración de la transformación digital. Innovar, reimaginar y transformar, acciones al centro del nuevo debate, están orientando las tendencias de educación. Es por ello que las Instituciones de Educación Superior (IES) están invitadas a continuar la reflexión sobre modelos de aprendizaje presenciales, virtuales e híbridos, que potencien el aprendizaje, que reten la práctica pedagógica y didáctica y, al mismo tiempo, el rol del estudiante para ser agente más activo y empoderado de su proceso, aprovechando la existencia y proliferación de recursos educativos abiertos y de metodologías activas de aprendizaje, con profesores como facilitadores y gestores, con un ejercicio docente distinto.

 

 

Pero ¿cómo lograr este cambio de paradigma al interior de nuestras instituciones? Debemos empezar por reconocer el mundo de la hibridación y la multimodalidad, traer lo mejor de la presencialidad, de la virtualidad, de lo sincrónico y de lo asincrónico, a favor de nuevos itinerarios de aprendizaje, mucho más flexibles, adaptables, con ambientes de aprendizaje ubicuos, atemporales, resignificando todo el proceso educativo.

Pero ¿cómo lograr este cambio de paradigma al interior de nuestras instituciones? Debemos empezar por reconocer el mundo de la hibridación y la multimodalidad, traer lo mejor de la presencialidad, de la virtualidad, de lo sincrónico y de lo asincrónico, a favor de nuevos itinerarios de aprendizaje, mucho más flexibles, adaptables, con ambientes de aprendizaje ubicuos, atemporales, resignificando todo el proceso educativo.
 

Es importante reconocer el poder de la tecnología educativa en un sentido amplio de la palabra para acompañar un proceso educativo centrado en el estudiante desde la institucionalidad misma y el actuar en coherencia, entendiendo los ritmos y formas que tienen los estudiantes para aprender a aprender; debemos comprender que el rol del profesor cambió, y con ello, su perfil y competencias, lo que exige ajustes en su proceso de desarrollo para que sea un facilitador, un motivador, que orienta un aprendizaje flexible, situado y experiencial.

Pero la innovación y la transformación no solo permearon el proceso de enseñanza-aprendizaje, sino también la evaluación, la gestión académica, administrativa y financiera de las instituciones, así como nuestros modelos de gobernanza que han sido impactados por el uso intensivo de datos y demás tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, blockchain, internet de las cosas y la automatización de procesos, con el desarrollo de algoritmos sofisticados que procuran un balance entre la calidad y la eficiencia en la asignación del talento humano y de los recursos físicos y tecnológicos.

Vale la pena adentrarse en un ejercicio de co-construcción, escuchando la experiencia de otros líderes a nivel internacional, y, entre todos, reimaginar el futuro de la educación. Vivimos la transformación como parte del proceso de crecimiento de nuestras IES, demostrando la capacidad de resiliencia, de reconceptualizar no solo el propósito de estas, sino también de toda una propuesta educativa, con el ánimo de deconstruir los paradigmas tradicionales que han perdido vigencia. Reconocemos que la transformación empieza en cada uno de nosotros, porque con nuestro trabajo y compromiso creemos firmemente en la educación como agente de cambio, como vehículo para el desarrollo social de nuestro país. Es necesario seguir impulsando el cambio, seguir innovando en los diversos ambientes de aprendizaje, ser parte del futuro de la educación en tiempos de postpandemia para formar ciudadanos del mundo, socialmente responsables y líderes de la transformación social, para una sociedad justa y en paz, que tanto se necesita hoy en el ámbito local, regional, nacional y global.

 

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