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El intercambio de saberes, clave para la conservación de la memoria histórica en Granada Antioquia

Parque del municipio de Granada - Antioquia

La Corporación Universitaria Minuto de Dios trabaja desde la investigación junto a Asovida y Tejipaz, en procesos de recuperación y conservación de la memoria histórica en Granada, enmarcados en el componente Paz de la Agenda Regional Oriente Antioqueño.

Granada, ubicado en el oriente de Antioquia, fue uno de los municipios más afectados por la violencia de los años 90 y principios de los 2000; tiempo en el que se registraron por lo menos 460 muertos, 299 desaparecidos y 10 desplazados, según datos del Centro Nacional de Memoria histórica. Sin embargo, este municipio que en 2023 cuenta con una población estimada de 9.500 habitantes, es también uno de los que más ha demostrado resiliencia de sus pobladores con una recuperación social, organizacional y de infraestructura que ha logrado transformaciones en el territorio.

En los últimos años, instituciones como UNIMINUTO se han vinculado a los procesos de recuperación y conservación de la memoria histórica de los habitantes del municipio, a través de diversos proyectos de investigación que buscan articular la academia con el trabajo que ya se desarrollaba en la zona liderado por organizaciones como Asovida y Tejipaz que, aunque fueron concebidas en momentos y con visiones distintas, aportan unidas al bienestar de los granadinos.

Durante la articulación entre las organizaciones sociales de base y las docentes de la Corporación Universitaria Minuto de Dios Eliana Andrea Jiménez y Shirley Viviana Cataño; se identificaron dificultades en el territorio relacionadas con el relevo de la memoria histórica de los habitantes, o como se denomina ahora entre quienes trabajan este proceso, el intercambio de saberes entre distintas generaciones.

“La modificación de la palabra relevo por intercambio fue una propuesta de ellas y ellos (Los habitantes). Desde ahí ellos mismos hablaban de que el relevo es que yo les entrego y salgo, pero ellos todavía sienten que pueden aportar, entonces eso no es relevo, es un intercambio. ¿Qué intercambiamos? Saberes y experiencias. Desde ahí ya nosotras (las investigadoras) intentamos no hablar de relevos sino de intercambios de saberes desde la perspectiva de género, de generaciones y de organizaciones”, contó la Docente Eliana Andrea Jiménez, investigadora del proyecto Promoción de la condición de ciudadanía para la recopilación, reconstrucción y relevo de la memoria (histórica y experiencial/narrativa) de los habitantes del municipio de granada –Antioquia.

Es así como en esta propuesta, que se ejecuta bajo el marco de las Agendas Regionales de UNIMINUTO y que busca el efecto de transformar la cultura del miedo y de la violencia hacia la convivencia, confianza y comunidad; se especifica la necesidad de comprender que la construcción la memoria histórica no es solo hablar de conflicto, sino que es necesario asumirla a través de los saberes, que es lo que se busca fortalecer junto con Asovida y Tejipaz.

"Es claro que el construir memoria y hablar de memoria, no necesariamente es hablar de memoria del conflicto, porque también eso lo aprendimos con ellas y con ellos. Hablar de memoria es hablar de saberes, incluso de los saberes que me permiten estar en mi territorio. Por eso para ellos es tan importante el tema de la siembra y la producción de mora, de café, de caña y de otros productos. La construcción de memoria favorece lo que hace el propóleo en una colmena, y es que genera barrera y defensa ante esos externos que quieren llegar al territorio"

No repetición

Uno de los factores clave para entender el proceso de investigación que se realiza desde UNIMINUTO en términos de memoria, en el que se incluyen procesos de intervención desde la misma formulación de los proyectos, es el concepto de la no repetición. Si bien esta idea no es manifestada explícitamente en el territorio, sí existe un temor relacionado con las dificultades que se han encontrado en los intercambios de saberes, especialmente en aspectos como la permanencia de sus habitantes, los modos de vida y el hecho de mantener alejados los medios de violencia.

“El factor de riesgo que se ve es no reconocer cómo llegó el conflicto al territorio o cuáles fueron las situaciones que permitieron que este se diera en algunos lugares, porque esto no solamente se queda en el tema de la ineficacia del estado. Si los jóvenes y futuras generaciones no saben de lo que pasó, posiblemente agentes externos que tuvieron que ver en la llegada del conflicto puedan volver a llegar y puede pasar lo mismo”, indicó la docente Shirley Viviana Cataño, investigadora del proyecto.

Además, una de las complicaciones que se hallaron durante esta y otras investigaciones previas, es la permanencia de lo que se denomina como adultocentrismo, hegemonía que está implícita en las sociedades y que podría ir en contravía, según los investigadores del proyecto, con la curiosidad de las nuevas generaciones, especialmente en este caso en el que se generó una dinámica compleja por las cifras de desplazamiento y de posterior repoblación del territorio.

“El intercambio implica reconocer que el otro es un sujeto que también aprende, pero lo que se veía en las prácticas familiares era que el niño suele ser visto es para que trabaje, pero no como un sujeto que también puede aprender, entonces su curiosidad suele ser no fomentada, y el adultocentrismo es eso; entonces usted niño no hable y no opine, pero cuando es joven hable y opine, pero nunca se dieron las condiciones para hacerlo”, indició Shirley.

Generación de cambios en personas, comunidades y territorios

Identificados estos posibles riegos para la memoria histórica, los investigadores y coinvestigadores del proyecto iniciaron un proceso de indagación y observación en el que pretendían detectar cuál era el mecanismo más adecuado para realizar los intercambios de saberes y que se adaptaran mejor al objetivo, de manera que se pudieran integrar habitantes de diferentes géneros y generaciones con la misión de impactar la mayor cantidad de territorio y población posible.

Es así como llega al proyecto un tercer investigador de UNIMINUTO, el docente de comunicación social y periodismo Marlon Echavarría, con quien se plantea realizar el proceso de intervención a través de la radio, teniendo en cuenta experiencias educativas a través de este medio con emisoras como Radio Sutatenza, que durante casi cinco décadas se dedicó a alfabetizar a la población rural colombiana mediante la metodología de escuelas radiofónicas, proyecto que posteriormente fue replicado en otros países.

“Identificamos que no a todas las veredas les llegaban todas las acciones que se realizaban, porque Granada tiene veredas muy alejadas del casco urbano, entonces la pregunta era ¿Qué llega a todas veredas? La radio. A partir de allí, el paso es pensar de qué manera hacer uso de la radio como un medio comunitario para poder llegar a las veredas”, precisó la docente de psicología Shirley Cataño.

Si bien el ejemplo de Radio Sutatenza se toma como base para proponer la iniciativa, la propuesta no se centra solo en un tema de radio tradicional, sino en explorar distintos formatos sonoros en los que se puedan incluir habitantes de diversas generaciones en la construcción y emisión de los productos, para así propiciar condiciones dialógicas para el intercambio de saberes.

“Encontramos la radio como el medio de comunicación más efectivo para trabajar con comunidades rurales, es decir, que logre llegar a un número más amplio de territorios en el municipio que es lo que se espera, pero además es un medio atractivo para que los jóvenes se vinculen desde la grabación por medios digitales y que los adultos también puedan conversar. Creemos que ese espacio de la radio es un medio para poder cumplir el propósito, que es precisamente favorecer esos diálogos para la construcción de memoria y para la construcción de ese bienestar y cuidado colectivo”, aseguró la docente de trabajo social Eliana Jiménez.

Este trabajo, según informaron las investigadoras, se divide en las cinco cuencas con las que cuenta el municipio con la misión de impactar al mayor número de pobladores posibles, por lo que se está estableciendo un equipo de base para trabajarlo.

“En este momento lo que estamos haciendo es un ejercicio inicial de conformación de un equipo base que son unos líderes, que de hecho estamos definiendo unos criterios de inclusión intentando varias cosas: que haya líderes de los cinco nodos veredales o cuencas como lo llaman ellos, pero que, además, no sean solo líderes hombres adultos, sino que haya la perspectiva de equidad de género y generacional”, concluyó Eliana Jiménez.

Desde la misma concepción del proyecto se planteó este proceso como un mecanismo para fortalecer los factores protectores que tiene esa comunidad específica, como lo es el sentido de vida comunitaria. Por esta razón no se busca diagnosticar algo específico ni formar a la población, sino convertirse en un elemento participativo de los procesos de memoria.

Dichos procesos participativos se han propiciado desde UNIMINUTO con la ejecución de dos proyectos previos, que sirvieron como base para identificar las necesidades a las que se busca aportar con esta iniciativa, en la que se trabaja con intervención en la comunidad desde la misma formulación, se pretenden crear equipos de trabajo base e involucrar cada vez más a los habitantes con procesos como la creación de formatos sonoros.

De esta manera es que UNIMINUTO a través de proyectos de investigación articulados con sus Agendas Regionales, genera nuevos aportes al trabajo que ya se venía desarrollando en Granada con organizaciones de base como lo son Asovida y Tejipaz, que fueron las entidades impulsadoras de estas dinámicas de saber que han logrado la transformación de personas, comunidades y territorios, que es también la filosofía que impulsa la Corporación Universitaria Minuto de Dios desde sus Agendas.

Por: David Metaute – Centro de Investigación
UNIMINUTO Seccional Antioquia - Chocó

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