Voluntariado transforma y embellece el barrio Minuto de Dios
UNIMINUTO, junto con las demás entidades de la Organización El Minuto de Dios, sumó manos a una Maratón de Voluntariado para embellecer el barrio Minuto de Dios, una jornada que fortaleció los lazos entre la comunidad y reafirmó el valor del servicio colectivo.
La jornada se desarrolló en seis puntos estratégicos del sector, en la que participaron cerca de 244 voluntarios quienes realizaron labores de limpieza, pintura y recuperación de espacios. El propósito fue revitalizar este emblemático barrio, en el que sus tradicionales habitantes acogen cada día que reúne a estudiantes de básica, media y educación superior, profesores, colaboradores de UNIMINUTO y de las demás entidades de la Organización El Minuto de Dios.
El espíritu de la jornada estuvo inspirado en el lema del padre Rafael García-Herreros: “Que nadie se quede sin servir”. Bajo esta premisa, los participantes dedicaron su tiempo y esfuerzo al mejoramiento de calles, paredes y espacios comunes, con el propósito de preservar al barrio Minuto de Dios como un referente de convivencia, cuidado y sentido comunitario en Colombia.

En la jornada se invirtieron cerca de 30 cuñetes de pintura para embellecer el sector.
Personas mayores, estudiantes y ciudadanos de todas las edades se sumaron con entusiasmo desde las primeras horas de la mañana hasta el mediodía para trabajar por el embellecimiento de aproximadamente 2.000 metros cuadrados del sector. La jornada también contó con el respaldo del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP), cuyos equipos aportaron de manera significativa al desarrollo de la actividad.

El barrio Minuto de Dios ha sido hogar de varias generaciones y mantiene vivo el legado del padre Rafael García-Herreros, inspirado en el amor por los demás y en la vocación de servicio. En ese contexto, el voluntariado se reafirma como una expresión genuina de solidaridad y compromiso con la comunidad.
Esta Maratón de Voluntariado, realizada en el marco del Año Internacional del Voluntariado, reflejó el compromiso colectivo con el mejoramiento del sector. Más allá de la intervención física, la jornada dejó un mensaje de transformación social, trabajo en equipo y fortalecimiento de los vínculos entre voluntarios y comunidad, bajo la convicción de que la ciudad es una casa que se construye entre todos.