Colombia se volvió experta en celebrar cifras de cobertura mientras pierde la batalla que de verdad importa. La Encuesta de Calidad de Vida 2025 del Dane confirmó que 73,9% de los hogares ya tiene acceso a internet y el Gobierno lo presenta, con razón parcial, como un avance histórico. Pero el número se convirtió en una cortina cómoda. Detrás de él se esconde la pregunta que el discurso oficial sigue esquivando: conectados, sí, ¿pero conectados para qué?