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UNIMINUTO apuesta por una Escuela de Liderazgos Sociocomunitarios desde la No-Violencia

Escuela de Liderazgos

La Corporación Universitaria Minuto de Dios desarrolla en el municipio de Bello una escuela de liderazgos sociocomunitarios que pretende mejorar el entorno de sus habitantes desde la No-Violencia. Esta iniciativa se realiza desde la Agenda Regional Valle de Aburrá y contribuye al cumplimiento del ODS 16.

Dirección de Comunicaciones

Antioquia - Chocó

En Bello (Antioquia) un municipio que aún carga con las cicatrices de la violencia urbana y la estigmatización empieza a germinar algo distinto. No se trata de una obra monumental ni de un gran anuncio político, es más bien una semilla que propone la idea de que la transformación social puede nacer desde la empatía, el diálogo y la acción colectiva.

Esa semilla se llama “Propuesta de escuela para el desarrollo de liderazgos sociocomunitarios desde la No-Violencia Municipio de Bello, Antioquia”, una investigación liderada desde UNIMINUTO por James Larry Vinasco, junto a Juan Diego Álvarez y la estudiante Ana María Aristizábal y la joven investigadora Maria Isabel Pomeo, con el apoyo de la Fundación Mahatma Gandhi.

Su propósito no es crear una escuela tradicional, con aulas y horarios, sino un espacio de encuentro donde la comunidad aprenda a liderar desde el respeto, la escucha y la cooperación.

Uno de los retos más grandes, reconoce el investigador, es que la violencia se ha vuelto parte del día a día. “La violencia se va troquelando en nuestras conductas, en cómo respondemos ante las diferencias o los conflictos. Por eso, el desafío es aprender a reconocerla y transformarla, no solo en los discursos, sino en las pequeñas acciones cotidianas”, explica Vinasco.

La investigación propone un modelo de liderazgo sociocomunitario que no busca imponer una sola visión, sino articular distintas formas de entender y vivir la paz. La idea es construir un espacio donde las comunidades se formen, pero también formen a otros; donde se hable de convivencia desde la experiencia, y no solo desde la teoría.

Este proyecto no nace de la nada. Se apoya en organizaciones de base que llevan años trabajando por el tejido social de Bello. A través del Centro de Educación para el Desarrollo

Sostenible y su Práctica en Responsabilidad Social, estas entidades han aprendido que la fuerza de una comunidad está en sus lazos.

“El modelo debe funcionar como una plataforma que responda a las necesidades reales de las comunidades. No se trata solo de impartir conocimientos, sino de instalar capacidades locales que les permitan cuidar la vida y responder de manera creativa ante las violencias”, afirma Vinasco

Para Catherine Álvarez, de la Fundación Unbound, las familias son el verdadero motor de esta transformación. Su enfoque es simple, pero poderoso, las personas se comprometen con aquello que sienten propio.

“La participación no se motiva solo desde lo individual, sino cuando lo que se ofrece responde a las necesidades de la comunidad”, explica Álvarez. Para ella, los procesos sociales deben también ser procesos de pertenencia, donde las familias comprendan que su territorio no es ajeno, sino un espacio que pueden habitar, cuidar y transformar.

“No se trata de esperar soluciones externas, sino de reconocer que todos somos parte del problema y, por tanto, de la solución”, concluye Catherine.

En esa misma línea, Levis Rocha, de la Fundación Create Familias, insiste en que la no-violencia debe vivirse, no solo hablarse. “Queremos que los talleres y las charlas estén ligados a proyectos comunitarios reales, como el comedor social. Así, ayudamos a las familias en lo esencial, su bienestar físico y emocional”, comenta.

Para Rocha, la no-violencia también implica cuidar el cuerpo, la mente y el espíritu, y enseñar valores como el respeto, la tolerancia y la paz desde el ejemplo. “Se trata de sentir que todos necesitamos del otro”, resume el líder comunitario.

El proyecto se prepara para su fase piloto, en la que participarán líderes barriales, madres cabeza de familia, jóvenes, docentes y funcionarios públicos. Será el primer paso para convertir esta propuesta en una experiencia viva, capaz de adaptarse a las realidades del territorio. Porque, como señalan los investigadores, la paz no se impone ni se decreta, se teje paso a paso, vínculo a vínculo.

Así, esta investigación se convierte en mucho más que un ejercicio académico, es una declaración de esperanza, una apuesta por reconstruir Bello desde la comprensión, la palabra y el encuentro. Una iniciativa que encarna la filosofía de la Corporación Minuto de Dios y su apuesta por las Agendas Regionales de UNIMINUTO Antioquia – Chocó, donde el desarrollo se entiende como un proceso profundamente humano.

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