Juan Eudes y el corazón amante de Jesús y María

Imagen de San Juan Eudes

Celebramos en la Iglesia el 19 de agosto la glorificación de san Juan Eudes, sacerdote y fundador de la Congregación de Jesús y María, conocidos como padres eudistas.

Para nosotros, como familia UNIMINUTO es una riqueza, belleza y alegría celebrar la memoria de este santo francés que vivió en el siglo XVII. Nacido en un pequeño pueblo llamado Ri, de la región de Normandía.  Su vida entera estuvo marcada por una profunda devoción al corazón, fue su iniciador y propagador en la Iglesia católica, introdujo el culto litúrgico al corazón de Jesús y María. A través de su vida y sus escritos incontables sobre el corazón nos enseña a amar a Jesús y María, con un amor profundo, verdadero y estable, también a tener un anhelo, deseo y ansía vehemente por Jesús, a descubrir el corazón como signo de la misericordia inagotable del Padre Dios, Todo esto es el tesoro que contiene la espiritualidad eudista, en ella el corazón amante, se entiende como aquel ardor, fuego, pasión, fervor, adoración, búsqueda perseverante del amor auténtico.

Es una gracia maravillosa descubrir la figura de Juan Eudes, como hombre que supo ver la realidad de su tiempo con una mirada, profunda, misericordiosa y comprensiva, de manera que, su entrega a los necesitados fue fecunda, activa, y constante. Comprendió que sólo quien lleva las miserias de los demás es capaz de amar sin medida y remediar tal situación. Lo hizo en su época asistiendo a los apestados, a los enfermos, viviendo con ellos y llevando sobre sí su dolor. Como sacerdote fue un confesor incansable, dio alivio a las penas de los pecadores y como predicador, llevó el Evangelio con fuerza, autoridad y poder, sus palabras penetraban el corazón de sus oyentes, impulsándolos a un cambio real y genuino.

Este hombre de Dios ha entregado a la Iglesia una riqueza espiritual fundamentada en el corazón, esta realidad no recuerda que Dios es amor y por tanto es necesario amar sin reservas, sin límites y sin condiciones, así lo hace el Padre Dios con sus hijos, y así también el creyente está llamado a vivir con los demás.

Finalmente, este legado espiritual eudista nos habla de los cuatro fundamentos de la vida cristiana: la fe, el odio al pecado, el desprendimiento de sí mismo y la oración. Los cuales están ahí como bases sólidas para hacer vivir y reinar a Jesús en el corazón, teniendo a Jesús como centro de nuestra vida, nuestro propio corazón amara de la misma manera como Jesús nos ama. El corazón de la espiritualidad eudista lleva una llama ardiendo que significa el fuego interior que arde sin cesar de amor a Jesús y María un amor apasionado.

 

Padre Jimmy Gutiérrez

Director de Pastoral e Identidad Misional

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