El rector general de UNIMINUTO, Padre Harold Castilla Devoz, cjm, presenta en la Feria Internacional del Libro de Bogotá su más reciente publicación: La fuerza social del Evangelio: La Doctrina Social de la Iglesia como camino de conversión, justicia y sinodalidad, una obra que propone una mirada actual y comprometida de la fe frente a los desafíos del siglo XXI.
"Yo quisiera que este libro no fuera solamente para nosotros los que estamos en el mundo eclesial, teológico y evangelizador. Es para todos los cristianos, y no solamente para el mundo cristiano católico, para el mundo en general”,
recalcó el padre Harold durante la presentación de su libro en la FILBo.
El libro presenta la Doctrina Social de la Iglesia como una tradición viva que invita a responder, desde el Evangelio, a realidades marcadas por la desigualdad, la exclusión estructural, crisis ecológica y fracturas culturales. A través de temas como la dignidad humana, la justicia económica, el derecho al trabajo, la igualdad de las mujeres y el cuidado de la casa común, el texto plantea una lectura crítica y esperanzadora de la realidad.
Yo no puedo pretender que mi vida de fe, mi vida cristiana sea para que se guarde allá en lo profundo de mi corazón…puede ser auténtico esto, pero debe tener un compromiso social, un compromiso comunitario y un compromiso eclesial,
indicó el rector general de UNIMINUTO.
Inspirado en referentes como Rerum Novarum, Fratelli Tutti y Dignitas Infinita, el padre Castilla propone una Iglesia que, desde la sinodalidad, acompañe las heridas del mundo sin perder la esencia del Evangelio.
Más que un desarrollo teórico, el libro es una invitación a la conversión personal y social: a pensar y actuar desde la fe, con sentido ético, para transformar la realidad y construir caminos de justicia y paz”, señala el texto del padre Harold Castilla.

Está dirigido a quienes, desde la pastoral, la educación o la reflexión teológica, buscan aportar a una sociedad más humana y solidaria y en cada capítulo se puede encontrar la respuesta a una pregunta: ¿Cómo puede la iglesia, desde su misión evangelizadora, responder a las heridas del mundo sin traicionar el evangelio? La respuesta está en ver a la Doctrina Social de la Iglesia como un lugar de “fe y vida”.