Campamento EUDESIA 2025-2: Juventud, espiritualidad y liderazgo se encontraron en Tena
Durante cinco días, del 6 al 10 de octubre, el Agroparque Sabio Mutis fue escenario del II Campamento Nacional EUDESIA 2025-2, una iniciativa liderada por la Dirección Nacional de Pastoral e Identidad Misional de UNIMINUTO.
El evento reunió a 44 participantes —39 estudiantes y 5 colaboradores— provenientes de todas las rectorías regionales y servicios corporativos, en una experiencia que combinó formación, espiritualidad y comunidad.
El objetivo del campamento fue claro: ofrecer un espacio de encuentro formativo y espiritual, inspirado en la espiritualidad eudista y los valores del humanismo cristiano. A través de una metodología experiencial e inmersiva, los asistentes profundizaron en su sentido de vida, liderazgo y compromiso con el bien común.
Uno de los aspectos más destacados fue la participación de los jóvenes en la preparación y desarrollo de las actividades. Esta escucha atenta reafirmó el compromiso de UNIMINUTO con una pastoral universitaria que da protagonismo a las nuevas generaciones.
El evento concluyó con una emotiva Noche de Gala, en la que se reconoció la participación de cada asistente y se celebró el espíritu comunitario que marcó la semana.
Este encuentro dejó huella en cada uno de sus participantes, sembrando semillas de transformación personal y comunitaria que seguirán floreciendo en las distintas sedes de UNIMINUTO.
Al cierre del Campamento EUDESIA 2025-2, varios jóvenes de la Red de Líderes de Pastoral compartieron sus impresiones sobre la experiencia. Estas fueron algunas de sus conclusiones:
El campamento Eudesia fortaleció mis habilidades de comunicación asertiva, liderazgo, creatividad e innovación. Además, me permitió comprender la importancia de escuchar activamente y valorar las diversas y hermosas culturas de nuestro país, gracias al intercambio con mis compañeros. El trabajo en equipo fue el eje central de esta experiencia, en la que la logística y la preparación de las diferentes actividades se enfocaron en generar vivencias significativas para todos los participantes, promoviendo los valores eudistas en cada momento compartido.
El campamento fue una experiencia muy enriquecedora tanto en lo formativo como en lo personal. Permitió fortalecer valores como el trabajo en equipo, la responsabilidad, el liderazgo y la empatía. Además, brindó la oportunidad de vivir momentos de reflexión, convivencia y crecimiento interior, favoreciendo el desarrollo de habilidades sociales, emocionales y de liderazgo. En conjunto, fue un espacio de aprendizaje significativo que dejó huellas positivas en cada participante.
El campamento fue un momento de crecimiento personal y espiritual, donde aprendimos desde la empatía, el respeto al otro, el liderazgo y la diversidad cultural, donde nos permitió fortalecer habilidades como la escucha, la atención, la inclusión y el trabajo en equipo. Para mí en particular fueron momentos retadores de mucha energía, pero también de mucho aprendizaje, rodeada de personas maravillosas y un equipo único que ayudó a potenciar todo lo vivido.