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Fotografía de aves impulsa el turismo comunitario

“El mayor tesoro que tenemos en Colombia son las aves y tenemos que conservarlas”.

 

“No soy profesional, soy un ferretero, trabajo en una ferretería de lunes a sábado. Tampoco soy fotógrafo, porque no he hecho estudios formales de fotografía, solo le tomo fotos a los pájaros que me encuentro en el camino”, así inició relatando parte de lo que ha sido la vida del administrador de empresas, Diego Emerson Torres, y los motivos que lo llevaron a recorrer los paisajes de Colombia para tomarles fotografías a las aves.

 

Su historia comenzó con la observación de aves por casualidades de la vida, al visitar sitios turísticos del país y al empezar a observar con gran particularidad los pájaros silvestres. “Fue como dejar de ver el mundo borroso, abrir la ventana, asomar la cabeza, y ver a las aves de una forma más nítida”.

 

El camino de la fotografía se convirtió en un pasatiempo para Diego, dejándole un sin número de experiencias y reflexiones sobre la belleza natural del país y la riqueza animal que posee la fauna en las regiones, entablándosele a la par, la misión de compartir detalladamente con el mundo a través de las redes sociales, las maravillas que brinda la avifauna.  

 

Parte de su trabajo lo condujo a ser invitado de la Sede UNIMINUTO Virtual y a Distancia, para reflexionar con los estudiantes de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras, al igual que los futuros licenciados en Educación Básica con énfasis en Ciencias Naturales y Educación Ambiental, sobre el valor que tienen las “Fotografías de aves en Colombia”, y de los estereotipos que se relacionan para los científicos y los biólogos al creerse que sólo ellos pueden ser observadores de aves.

 

 

“Todos podemos ser observadores de aves y conservadores de la naturaleza, pero lo primero debemos definir es quién queremos ser: el observador, aquel que tiene su guía, binoculares y una libreta, que va por el campo, observa el movimiento y determina qué ave es, anota en su libro y sigue caminando por el bosque, o el fotógrafo de aves quien va un poco más allá, al descubrir no sólo la fotografía, sino al tener la capacidad de encontrar su belleza”.   

 

Según el invitado especial, las fotos también pueden responder a un proceso de planificación, para quienes quieren ser más “expertos” frente al tema, involucrando “el saber en dónde se encuentra ubicado el colibrí, cuál es su alimentación y qué tipo de árbol le gusta y habita… para luego dar el siguiente paso, y es madrugar, esperar, mirar en donde está el ave, acercarse, y empezar a accionar la cámara... 500 fotos de las cuales solo una es la que va a funcionar”. 

 

Las recomendaciones que surgieron durante la jornada, apuntaron en reconocer la importancia de proteger los humedales y sus especies endémicas, “a no invadir, tomar la foto sin flas, y no hacer fotografías a los nidos por cuestiones éticas”, a promover buenas prácticas de aviturismo en Bogotá y Colombia para generar conciencia ambiental, educar, y utilizarlas además, como herramienta para la pedagogía; desde las redes sociales para caracterizar las diversas especies y hacer conciencia de los servicios ecosistémicos que prestan en el mundo.

 

“El aviturismo y todo el turismo de naturaleza es uno de los renglones más importantes en Colombia… El gobierno está invirtiendo una gran cantidad de dinero en campañas para traer y atraer turistas, y para que los profesionales sean el puente entre la naturaleza, los sitios turísticos y los turistas... La academia también tiene una responsabilidad muy grande de apropiación del cuidado de la naturaleza y de las aves. Todos somos generadores y creadores cadenas multiplicadoras de conocimiento e información”, puntualizó Emerson.

 


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