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¿Qué le hace falta al modelo de resocialización en cárceles?

Docentes buscan que los reclusos tengan una inmersión real en la sociedad.  

En Colombia hay más de 180.000 personas privadas de la libertad en los 132 centros de reclusión que lidera el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelero -Inpec-. El reto para iniciativas sociales, la academia y la misma institución, es aportar a la resocialización de los reclusos y a la resignificación de sus derechos cuando recobran su independencia.

Uno de los proyectos que viene tomando fuerza, es precisamente el liderado por dos docentes de la Especialización en Gerencia de Proyectos, quienes buscan a través de un diseño de modelo de resocialización, resignificación e inclusión social para personas privadas de la libertad (PPL), el adecuado proceso de tratamiento al pospenado y una inmersión directa y efectiva en la sociedad.

Mauricio García, doctor en Ciencias Sociales y Económicas, así como Camilo Vargas, magíster en Relaciones Internacionales, son los investigadores y promotores del proyecto que arrancó en el año 2019, bajo una fase inicial de diagnóstico a nivel nacional sobre el proceso penitenciario de los presos, y el tratamiento psicológico y de seguimiento al que se someten las PPL junto con sus familias.

“Hemos encontrado que hay mucho diagnóstico, pero sectorizado, por dar un ejemplo, la Universidad de Antioquia fue al Centro de Reclusión de Medellín e hizo un diagnóstico relacionado sobre el hacinamiento, pero solo se realizó con ese lugar, dejando a un lado los 131 centros más que existen en el país, así sucede con diversas instituciones educativas, que vienen adelantando estudios sobre la reincidencia, entre otros temas.

También encontramos datos importantes, como que la reincidencia tiene un indicador del 22%. Para el Inpec, ser reincidente es aquella persona que vuelve a cometer el mismo delito, pero para otros autores, no es cometer solo un mismo delito, desde esta perspectiva, se dispara al 83%. Es decir, alguien ejecutó un robo, paga su pena, obtiene su salida y vuelve a cometer un delito, esta vez por atraco a mano armada, para estos tratadistas es reincidente pero no con la misma infracción.

Entonces, ¿cómo hacer para que ese indicador fuera cero y que la persona realmente salga y se pueda reincorporar a la sociedad para hacer el bien y no el mal? Pensamos en diseñar un modelo de resocialización, resignificación e inclusión social, para que los presos se convenzan de no cometer el mismo u otro delito, puedan estar dentro de la sociedad sin la marca de penalizado, y que sea una inclusión real”, destacó García.

 

 

El proyecto contempla tres fases de ejecución, la primera de ellas es el diagnóstico que se encuentra en desarrollo, incluso en el marco de la pandemia, a través del análisis de cinco factores como la racionalización del ingreso al Sistema Penitenciario y Carcelario, infraestructura, vida en reclusión, resocialización para el pospenado, hijos y/o esposa (o), y política pública de la prevención. 

La segunda etapa contempla un mapeo y revisión de cinco modelos carcelarios internacionales, entre ellos los de Chile y Estados Unidos, para identificar qué están haciendo otros estados por sus reclusos y familias. Finalmente, el tercer ciclo es la formulación del proyecto que incluye ítems de resiliencia e inclusión en programas psicosociales.

“La propuesta encierra a la dirección general, sus cuatro direcciones y los 132 centros carcelarios a nivel nacional, con todo un proceso de entrevistas y aplicación de encuestas a los PPL, parte administrativa y cuerpo de custodia y vigilancia, lo más importante, a los familiares, sobre qué piensan, por ejemplo, el esposo (a) y los hijos, del proceso que están viviendo los reclusos y cómo se involucran dentro del ejercicio de resocialización”.

Con la investigación y la propuesta que surja del proyecto, se espera impactar positivamente a los procesos desplegados en los centros de reclusión y aportar a la construcción del tratamiento penitenciario del Inpec, como parte integral a la educación y reinserción de los pospenados.  

“Los ministerios del Interior, y de Justicia y del Derecho, nos dicen, interesante lo que ustedes están haciendo, porque van a aportar, no solo al proceso del Inpec, sino a la sociedad en general… Con esta apuesta, también queremos que se involucre a la familia y a los hijos, que exista mayor educación en todo sentido, incluyendo los valores personales, de familia, corporativos, y un fuerte apoyo en un quehacer y/o proyectos productivos que abarquen la administración, producción y aspectos legales, etc., para los presos”.

Finalmente, según los investigadores, UNIMINUTO “…ha visto la importancia que tendría una intervención en el modelo, y cómo a través de una estrategia psicosocial podemos mejorar esos indicadores a nivel nacional… Pocos pueden entrar a un sistema penitenciario, pero gracias al apoyo de las instituciones, logramos empezar el proyecto bajo la misión y visión de la universidad con contenido e impacto social”.

 


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