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El ocio merece su espacio

El tiempo libre o de “ocio”, es necesario para el descanso físico y mental. También se le puede llamar tiempo de entretenimiento y se refiere a los momentos en los que una persona realiza actividades de libre elección que no son obligatorias o impuestas, que disfruta y que le generan placer.

Actualmente las personas e incluso los niños por intermedio de sus padres, tienen sus “agendas” copadas de múltiples compromisos, disminuyendo o eliminando el tiempo para el ocio. Es así como se acumula el cansancio y se generan altos niveles de estrés, se ve disminuida la productividad y la agilidad en la realización de las labores rutinarias, y a veces, causan afecciones en la salud que obligan a un pare obligatorio que el cuerpo pide incesantemente después de estar tan agotado.

Se pueden identificar dos tipos de ocio:

  • Ocio activo: el tiempo libre que un individuo o individuos dedican a realizar actividades que enriquecen a su persona.
  • Ocio pasivo: el tiempo libre que un individuo le dedica a realizar actividades que no producen ningún tipo de enriquecimiento personal.

Los autores Christianne Gomes y Rodrigo Elizalde en el libro Horizontes Latinoamericanos del Ocio, mencionan que “(…) el ocio se constituye en la articulación de tres elementos fundamentales: la ludicidad, las manifestaciones culturales y el tiempo/espacio social. Juntos, estos elementos configuran las condiciones materiales y simbólicas, subjetivas y objetivas que pueden – o no – hacer del ocio un potente aliado en el proceso de transformación de nuestras sociedades, convirtiéndolas en más humanas e inclusivas. Pues las manifestaciones culturales que constituyen el ocio son prácticas sociales experimentadas como disfrute de la cultura, tales como: fiestas, juegos, paseos, viajes, música, poesía, entre muchas otras”.

Llegar a los extremos en cualquier aspecto es perjudicial, para este caso vivir en constante actividad laboral, académicá, doméstica, o por el contrario, en constante ocio sin búsqueda de un propósito, puede ser nocivo para una buena salud mental y física. Por eso, siempre se recalca la búsqueda del equilibrio que lleve a una estabilidad emocional y una vida fructífera.

 

Foto tomada de Freepik.com

 

Alejandro García Buitrago

Dirección de Comunicaciones

Rectoría Antioquia-Chocó