Saltar al contenido
Pastoral

Destacados

Atrás

Jesús como psicólogo social comunitario

La constitución apostólica Ex Corde Ecclesiae, sobre las universidades católicas, invita a la Pastoral Universitaria a entrar en diálogo con la academia, respondiendo a las necesidades que el desarrollo del conocimiento humano va suscitando. Sin embargo, también pide que esto se haga según las estructuras, la cultura y los lenguajes propios del entorno en el cual se realiza el quehacer pastoral universitario, aportando con ello a la formación integral de la comunidad académica. Esto implica la realización de un trabajo pastoral de salida, en el cual el pastoralista este presto a acercarse y escuchar las búsquedas y necesidades que las diversas ciencias recorren día a día. Además de ello, al ser presencia de la Iglesia en la academia, se debe procurar despertar en la comunidad, a ejemplo de Jesucristo, una conciencia social que tenga en cuenta las injusticias que crean escenarios de vulnerabilidad y marginalidad para muchos sectores de la sociedad.

 Si bien la constitución apostólica plantea los objetivos que debe trazar una pastoral universitaria, no muestra claramente los cómo. Ello es totalmente comprensible si consideramos que la labor tiene un enfoque supremamente situado, cultural y contextual, en tanto se realiza en dos frentes: (i) entablar un diálogo pertinente y riguroso con la academia, (ii) que a su vez sea capaz de generar procesos de concientización sobre las estructuras y condiciones opresivas que alienan al ser humano.

La Corporación Universitaria Minuto de Dios, siguiendo este enfoque formativo planteado por la constitución apostólica, propende por una formación que se realiza teniendo en cuenta el desarrollo de las diversas ciencias; haciendo presencia en las periferias y lugares donde difícilmente llegan instituciones de educación superior públicas o privadas. Todo ello genera un potencial evangelizador, en tanto UNIMINUTO es y está en tierra de misión. En esta polifonía y pluralidad de lugares que acogen a la Corporación Universitaria Minuto de Dios, existen diversas y muy buenas propuestas sobre cómo llevar a cabo esa labor encomendada por san Juan Pablo II en Ex Corde Ecclesiae. Por ello, en pocas líneas, hablaré sobre una de ellas, realizada por el equipo de pastoral universitaria de UNIMINUTO- Vicerrectoría Regional Bogotá Sur, desde el año 2017.

En la búsqueda de espacios en los cuales realizar un diálogo pertinente, riguroso y respetuoso con los programas académicos de la Universidad, se presentó la oportunidad de tener un espacio en la materia Psicología Social Comunitaria del programa Psicología. La tarea no era menor. Debía buscarse la forma en la que se contribuyera y/o fortaleciera los procesos de aprendizaje no solo vistos en esta materia, sino también en toda la carrera. Una de las ventajas que tiene estudiar el Texto bíblico es la integración que se debe realizar entre la exégesis y la hermenéutica, generando así un diálogo entre la Biblia y las necesidades que presenta la cotidianidad, por ello san Juan Pablo II dice “la universidad católica es el lugar primario y privilegiado para un fructuoso diálogo entre el Evangelio y la cultura” (Ex Corde Ecclesiae. No. 43).

Teniendo claro que el Texto bíblico permitiría un diálogo riguroso y respetuoso entre la Psicología y las Ciencias bíblicas, se realizó la traducción y posterior estudio, desde la psicología social comunitaria, de Juan 8, 1-11, una perícopa más conocida como “la mujer adúltera”. Decidimos, debido a los trazos que nos reveló no solo un estudio exegético sino también su abordaje desde la psicología social comunitaria, cambiar el énfasis del texto y denominar el taller “Con el dedo en la tierra: restauración del tejido social desde la condenada”. Ello nos permitió reducir los sesgos frente a la actividad y potenciar la curiosidad del estudiante. En todos los casos se iniciaba con una actividad que permitiera sacar el taller de las dinámicas tradicionales del aula de clase.

Tras ello, y buscando enfatizar el protagonismo de la mujer en la perícopa, se proyectaba un fragmento de la película Ágora, en el cual se muestra a Hipatia de Alejandría en riesgo de muerte, igual que sucede con la mujer del relato bíblico. Después de esto, se realizaban preguntas sobre la situación de la mujer en el vídeo, para concluir, antes de abordar el Texto bíblico, con la pregunta reflexiva, ¿qué hace un psicólogo social comunitario?

Al momento de adentrarnos en la perícopa, se abordaba palabra por palabra, en el contexto bíblico, político, social, geográfico e histórico del mismo, trabajando especialmente el rol de la mujer en la cultura mediterránea. Poco a poco, en los talleres que se dieron a varios grupos, se iba notando cómo el texto aborda no un problema individual sino comunitario, que pasa por temas como la identidad, autoconcepto, roles, culturas colectivistas, estereotipos y violencia de género, etc. Se percibía que no había solo dos actores (Jesús y la mujer), sino una institucionalidad puesta en juego (el templo), unas autoridades y una ley, un público femenino (la escena se da en el templo, específicamente en el patio de las mujeres), personas dispuestas a apedrearla, unos acusadores y dos grandes ausentes: el marido y el amante. Se esquematizaba el panorama mostrando tres tipos de actores paralizados frente a la situación, con una pérdida de su identidad profética:

  • La institución: con una ley paralizada frente a la tradición.
  • La comunidad: paralizada ante la pérdida del estatus y el terror del castigo.
  •  La mujer paralizada ante el riesgo de perder la vida.

Jesús, por su parte, evalúa las situaciones. Frente a estas parálisis, se conmueve; los interpela diciendo: “aquel de ustedes, el primero, sin pecado, lance la piedra… ¿Dónde están? ¿Nadie te condena?”, logrando así dinamizar positivamente una situación conflictiva. El rol de Jesús en todo esto es confrontar a la institución y liberarla junto con la comunidad expectante, mientras que al individuo lo posibilita y genera un espacio de aprendizaje.

Para concluir el taller, se preguntó de nuevo a los estudiantes qué hace un psicólogo social comunitario; respuesta que ahora daban basándose en el actuar de Jesús que observa a la comunidad, conoce el contexto, genera procesos por medio de los cuales la comunidad y los diversos actores gestionan la situación problema. Él es el facilitador de la problemática, y, como tal, realiza una labor semejante a la que hoy en día, los psicólogos sociales comunitarios[1]

Juan 8, 1-11 es un texto con una gran riqueza. Al igual que muchos otros, puede servir de puente entre las Ciencias bíblicas y otras ramas del conocimiento. No solo permite abordar temas técnicos para las dos áreas, sino que además ayuda a concientizar frente a situaciones de opresión, injusticia y maltrato, que llegan incluso a ser transversales en la historia. Es uno de esos tesoros que deja a la pastoral universitaria: el reto de san Juan Pablo II de dialogar con la academia. Al igual que muchos otros, puede ser resignificado desde una nueva perspectiva; desde otro acercamiento.

Seguramente de este u otros textos en diferentes contextos, otras ciencias e incluso otras ramas de la psicología, puedan emanar muchos otros significados, que los biblistas y pastoralistas estamos llamados a buscar.

 

Equipo de Pastoral

Vicerrectoría Regional Bogotá Sur

 

[1] Cfr. Sánchez, Euclidez. La psicología social comunitaria: repensando la disciplina desde la comunidad. Santiago de Chile: Red Revista de Psicología, 2005.

 


Eventos

Actualidad Pastoral

Cultura Espiritual y Misional

Distingamos entre la filantropía y la propuesta del evangelio
Contágiate de Dios

Infografía

Contacto

 

 

 

Atajos