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Lo quiero todo Jesús es mi todo

Siempre hemos escuchado de parte de San Juan Eudes: “Nada quiero y lo quiero todo, Jesús es mi Todo”, pero esta frase a veces parece que no nos dice mucho en tiempos de dificultad, o mejor en tiempos de desesperación, parece ser una frase sin sentido.

Pero para los que estamos involucrados en la espiritualidad eudista, esta frase de San Juan Eudes, es todo para nosotros, para los miembros de la Congregación de Jesús y María, quienes prestamos un servicio dentro de UNIMINUTO. Para nosotros este “lo quiero todo” significa la totalidad de las cosas excelentes, de las situaciones maravillosas, de los buenos resultados, de las grandes posibilidades dentro de la vida cotidiana, lo quiero todo, es tener la certeza que los grandes acontecimientos dentro de la vida del ser humano deben estar atravesados por la experiencia de fe.

Para San Juan Eudes, JESÚS ES TODO, ¿y por qué es su todo? Porque para él la vida toda del cristiano está impregnada de gracia, de ternura, de amor de buenas costumbres, esto, debido a una experiencia desde el bautismo. El cristiano o la persona que es bautizada firma un contrato de amor con su creador, un contrato donde, el Dios de la vida, se compromete a ser su Padre y el bautizado lo reconoce como su hacedor, su Señor y su más grande Salvador.

Lo quiero todo significa, que en Jesucristo hijo de Dios, están todas las satisfacciones del ser humano, están reflejados los anhelos más grandes de alguien que se siente necesitado, por su limitación humana, a llenar su vida con aquel que ha venido a salvarlo Jn 3, 16, su gran amor, su Señor que lo ama y lo comprende y lo coloca en un lugar de dignidad.

Ahora bien, si Jesús es mi todo, debo renunciar a todas aquellas situaciones que no traen alegría a mi vida, que por el contrario me llevan a la desgracia y no permiten que mi humanidad alabe y glorifique su nombre. Si Nada quiero fuera de Él, debo anhelar todo lo bueno que proviene de este Salvador extraordinario.

En los tiempos que vivimos de pandemia, es importante resaltar y hacer vida en nuestras vidas esta frase que hace siglos el fundador de los padres eudistas, San Juan Eudes, escribió y que se ha convertido en un icono para todos los que compartimos la espiritualidad eudista, Nada quiero y lo quiero todo, Jesús es mi todo. Si en tiempos de crisis por la pandemia, en la situación personal que vives, en medio de tu casa con los tuyos, en medio del mundo lleno de dificultades y enfermedades, en medio de la corrupción y polarización, Jesús es mi todo y nada quiero fuera de él.

“Así que mundo, ¡adiós! Adiós a todo lo que no es Dios. En adelante, Jesús será mi mundo, mi gloria, mi tesoro, mis delicias y mi todo. No quiero ver nada sino a Jesús. Cerraos a lo demás ojos míos, porque sólo Él merece vuestras miradas… ¡Oh amor, oh amor! O amar o morir, o más bien, morir y amar. Morir a todo lo que no es Jesús, amar únicamente, por encima de todo, al mismo Jesús.” (San Juan Eudes)

P. Orlando José Castro Bustillo, CJM


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