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Evangelización Digital

“En los momentos de crisis, solo la imaginación

es más importante que el conocimiento”.

Albert Einstein

 

Todavía llega a mi memoria aquel párroco en streaming quien, valiéndose de la tecnología, ha buscado mantener viva la espiritualidad de su comunidad, en su plataforma he encontrado la oración tanto de la mañana como de la tarde grabadas, la eucaristía en directo, la oración del santo rosario con una participación global, también la adoración al santísimo y no falta en la noche, las reuniones de formación y acompañamiento a sus diferentes comunidades y grupos parroquiales. Y así cruzamos el umbral de la Evangelización Digital[1].

El mundo ha cambiado y ya nada será igual. La Organización Mundial de la Salud (OMS) el pasado 13 de marzo, cuando declaraba la pandemia COVID 19, fue enfático al afirmar que el mundo se enfrenta a la “crisis más severa desde la II Guerra Mundial” por la elevada pérdida de vidas y por el impacto económico que tendrá. Cuando el mundo real ha tenido que cerrar sus puertas, la Iglesia, con el poder del Espíritu Santo, cruza el umbral de la virtualidad y con nuevas formas de expresión, es fiel a su misión de anunciar el Evangelio a todos los confines de la tierra (Mt 28, 19-20).

Es impensable, por tanto, que tal novedad, cuya difusión hasta los confines del mundo aún no ha sido completada, se desvanezca o, peor aún, se disuelva. Para que el camino de la Palabra continúe, se requiere que en las comunidades cristianas se adopte una decidida opción misionera, «capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación» (5b)[2].

La transformación digital, que de la noche a la mañana hace parte de nuestros entornos evangelizadores, está generando nuevos retos y desafíos a la hora de configurar el trabajo pastoral, en lo concerniente a horarios, espacios, participantes, pero también se deben renovar las didácticas, metodologías, acompañamiento y crecimiento de los participantes, pues no es transcribir el manual al ordenador, sino que requiere una completa renovación a la hora de formar en la iniciación cristiana a todos los bautizados. Hay dos maneras de leer la realidad: con grandes oportunidades o de profundas amenazas.

Necesitamos comprender que la vida no se puede mover, únicamente, en la coordenada producción-consumo, sino que hay otro vehículo por el que se moviliza la existencia: la fe en Jesucristo. Por eso no dudamos en afirmar que esta es la oportunidad para que broten, entre los agentes de la evangelización, nuevos liderazgos a la hora de proclamar el Evangelio al hombre del siglo XXI, que permita entender que somos ciudadanos de una sociedad que tiene futuro, que nos ayude a escuchar “tanto el clamor de la tierra, como el clamor de los pobres” (LS N° 49)[3]

Esta nueva manera de anunciar el Evangelio, requiere de todos nosotros, posiblemente, una conversión pastoral (SD 30), que hace referencia a la necesidad de un cambio de mentalidad, que nos invita a pasar de una pastoral de conservación a una pastoral misionera, que permita entender que en la era digital, de la eficiencia, de los rendimientos y de las cifras[4], ya no se transmiten datos e información, como pudiéramos pensar en un primer momento, sino que a través de las redes de la evangelización pasa la vida misma de la comunidad.

Frente al confinamiento, la distancia social, la alteración de nuestra vida tal y como la entendíamos hasta ahora, ¿qué aprendizajes nos está dejando para la pastoral? ¿Cómo está modificando nuestro servicio a la comunidad universitaria? Más aún, ¿qué conversión de pensamiento y acción estamos dispuestos a experimentar en nuestra responsabilidad común por la familia humana?[5]

La velocidad de los cambios de las estructuras evangelizadoras, desde la perspectiva del Vaticano II, nos está invitando a saber leer los signos de los tiempos, para plantear, de ahora en adelante, un dialogo sinodal y poder establecer la manera cómo vamos a desarrollar la pastoral y, por ende, organizar las acciones correspondientes. Porque de la manera más inesperada entramos a la Evangelización Digital. Bienvenidos!!!

P. Gonzalo Gómez, CJM

Director de Pastoral

Rectoría Bogotá – Sede Principal

 

[1] El texto que hoy encontramos, hace parte del artículo que será publicado por la Facultad de Estudios Bíblicos, Pastorales y de Espiritualidad con el título “Algo Nuevo está Brotando”.

[2] CONGREGACIÓN PARA EL CLERO. Instrucción. La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia. Ciudad del Vaticano, 2020

[3] FRANCISCO. Laudato Si’. Ediciones Paulinas. Bogotá, 2015

[4] PÉREZ, O. Cuidar la casa común. Nuestro aporte al pacto educativo global. Confederación Interamericana de Educación Católica: CIEC. Bogotá, 2020. P. 7

[5] FRANCISCO. Pontificia Academia para la Vida. Humana Communitas, 6 de enero 2019.


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