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El Oasis de mi semana.

 

El Oasis de mi semana.

La experiencia de un voluntario de UPC con los encuentros de esta comunidad.

 

Ring… ring… ring… escucho al fondo, lejano a mí, el sonido del despertador. Me levanto de golpe, ¡vaya, un nuevo día! -pienso, esperando que todo haya sido solamente una pesadilla; pero no, todo es real.  

Hago lo que comúnmente hago; me aseo, me visto, voy a la cocina y me preparo un desayuno rápido, para comer durante las clases.

De nuevo lo mismo, de lo mismo. Estar en casa se veía menos tedioso al principio, pero, al parecer, todo se ha vuelto un poco repetitivo; no salgas, quédate en casa, no discotecas, no bares, no más reuniones de trabajos en grupo que empezaban focalizadas y que siempre terminaban en tertulias de la vida, del amor, de cualquier cosa menos de las tareas. Todo cambió muy bruscamente, es más, hasta uno empieza a echar de menos a esa profesora que sentía que me hacía la vida imposible. Todo se ha teñido de un monótono y pálido gris.

Pero, no todo es malo, digo, la cosa podría estar peor. Tengo vida, salud, mi familia está bien, los veo a diario, y al parecer, nos estamos conociendo mejor. No sabía que mi hermanito tuviera una afición por la biología o que mi papá en algún momento quiso ser investigador, pero lo más sorprendente es ver cómo mi mamá por fin aprendió a cuidar plantas, pues siempre dejaba secar a las pobrecillas. En fin, no, no todo es tan malo como parece, la situación está complicada, pero me siento agradecido por lo que tengo; además, aunque no pueda asistir presencialmente a todo lo que me gustaría con mi parche, el internet se ha vuelto un cómplice en todos los encuentros, incluso en los más furtivos.

El reloj, ya casi se terminan las clases, la mañana pasó rápido y mis planes para la tarde no son tan variados, un poco de tv, un rato de juegos, una que otra tarea, un rato de “wap” y mañana ver qué nos depara el destino…

- ¿pero qué día es hoy?... mmm, ¿no es jueves? - a veces uno va tan a la inercia que no es consciente del pasar del tiempo. - ¡Pero sí, es jueves! - Esto, cambia la cosa. A veces los días se sienten pesados y aburridos pero el jueves tiene algo distinto, como que cuando me percato de eso siento que el gris del día se transforma en un hermoso amarillo y todo lo que pasa en el día de UPC se vuelve mucho mejor.

Así es, ya no es el simple jueves, sino que se volvió el día de las asambleas, del encuentro y de la alegría. No he sido la persona más creyente del mundo, he pensado que Dios nos ayuda en todo y nos ama, pero de ahí a tener un encuentro más intenso con Él, nada que ver. Sin embargo, hay algo de nuevo que no había visto antes. Se nos da la imagen de que todo lo que es de la Iglesia es viejo, anticuado y aburrido, y en especial muchos rezos tediosos, pero la cosa no es tan así, hay situaciones muy del ahora, de mi presente, que me hacen pensar un poco y hacer el stop necesario que no me había dado cuenta que me merecía, precisamente para conocerme, para aceptarme y quererme más.

Sí, sí, a veces creemos que estas cosas no son para nosotros, pensar que voy a estar rezando durante dos horas seguidas no suena tan prometedor, pero sentarte y darte un tiempo para que tú hables contigo, te reconozcas, forcejees contigo mismo, te perdones, te ames y busques cómo mejorar tu vida, lo vale y mucho; además no estás sólo, hay un grupo de pelaos que también están en esas y lo mejor es que los y las que están ahí son mis contemporáneos, o sea, entienden lo que les digo, lo saben porque somos iguales, compartimos el mismo contexto en la U. Muchachos que quieren algo distinto y hacen cosas diferentes, que tienen algo extraño en su mirada, que cuando hablan se siente algo distinto, que no juzgan, que te abrazan y te ayudan a hallar el mejor camino cuando todo está turbio. A lo mejor esta experiencia siendo virtual haya traído algunos cambios, pero estar ahí con ellos hace que todo cambie, no se siente tan duro, obvio que no es lo mismo, pero la alegría real que se puede transmitir por medio de una pantalla es inimaginable. UPC se convirtió en el oasis de mi semana, donde me recargo de energía con cada bajonazo, literalmente porque el amor se siente en el aire.

Y así es, aunque la reunión sea en la noche y aún falten un par de horas, se sienten tumbos en el corazón, la felicidad no te deja estar quieto. A veces me pregunto, qué será lo que me impulsa, qué aviva fuego de mi juventud para amar más la vida. Hay millares de respuestas que todos dicen que nos alegran la vida, pero ¿cuál es la mía?... La mía la estoy descubriendo, sí, pero hallo mi fuego y mi motivo para amar más en UPC.

 

Arturo Peñalta

Estudiante de Psicología


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