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“La universidad ayuda a que la vida se comprenda para felicidad de todos”

 

Pensar en los nuevos areópagos del siglo XXI no es tratar de buscar e investigar qué lugares y escenarios distintos de la historia nos hablan hoy, sino de comprender cómo esos areópagos se han cambiado con el tiempo y responden a partir de la necesidad de cada época, como decía Michael Proust: “el único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos" (Okidiario,2018).

Pues bien, son muchos los escenarios que se pueden mencionar en cuanto a acciones sociales, sin embargo, no existe uno más eficaz en la transformación y desarrollo humano que la educación. Por tanto, el objetivo de este trabajo es presentar la educación como un areópago de transformación social, a partir del pensamiento del papa Francisco, que permita comprender el papel de la universidad frente a los desafíos del mundo actual.  Para ello, este trabajo se fundamentará en tres documentos a saber:

  • La Constitución Apostólica Veritatis Gaudium.
  • El discurso del papa Francisco, proclamado en la Universidad Católica de Chile el 17 de enero de 2018.  
  •  El discurso del papa Francisco, proclamado en la Universidad Pontificia del Ecuador el 7 de julio de 2015.

Para ello, nos valdremos de una metodología de preguntas y respuestas que nos ayuden a reflexionar en torno a ese escenario llamado educación, para que a partir de allí se puedan descubrir nociones y dispositivos de comprensión de cómo esta puede seguir aportando al desarrollo social y a la transformación de la humanidad. Veamos:

El papa Francisco en sus seis años de pontificado ha asumido la educación como parte fundamental de la actualización de la misión de la Iglesia en la transformación social de las naciones.  Es por ello que él aprovecha este contexto educativo para concientizar a la comunidad académica, en que la universidad católica, más que una institución de   edificios y ladrillos, está constituida de personas que tienen, no solo un deber moral, sino social en el ejercicio de las carreras cursadas e impartidas: tener un compromiso con los más necesitados y con el cuidado responsable de la creación (papa Francisco, discurso en la Universidad Católica de Chile, 2018).

De igual manera lo hizo en el contexto de la Universidad Católica de Ecuador, insistiendo en que la universidad está llamada a dar respuesta a las grandes cuestiones y necesidades de los pueblos, es decir, una universidad que se conceptualiza, se desarrolla e impacta a partir de una visión solidaria de la educación. Así lo expresa el papa Francisco: “yo me pregunto, ¿dónde está tu hermano?, y les pido que se hagan otra vez cada uno esas preguntas, y la hagan a la universidad, a voz, Universidad Católica, ¿Dónde está tu hermano? En este contexto universitario sería bueno preguntarnos sobre nuestra educación frente a esta tierra que clama al cielo” (cfr. papa Francisco, discurso en la Universidad Católica de Ecuador, 2015).

Es claro que para el papa Francisco la vocación educativa de las instituciones de educación superior, en este caso las universidades y su estamento como comunidad educativa, muy particularmente referida a la vocación de los profesores, es ayudar a que este espíritu de solidaridad se despierte, motive y se actúe en cada estudiante que debe convertirse en un cuidador, o como el mismo papa lo expresa en sus múltiples intervenciones: en un custodio de la creación.  Este compromiso parte de la necesidad urgente de entender que el proceso de evangelización se realiza bajo una constante renovación adecuada, teniendo en cuenta los contextos y las realidades.

Ya lo dice el papa Francisco en la Carta Apostólica Veritatis Gaudium: “estos estudios no deben solo ofrecer lugares e itinerarios para la formación cualificada de los presbíteros, de las personas consagradas y de laicos comprometidos, sino que constituyen una especie de laboratorio cultural providencial, en el que la Iglesia se ejercita en la interpretación de la performance de la realidad que brota del acontecimiento de Jesucristo (…)” (2018, No3).

En la Veritatis Gaudium describe, desde el contexto educativo, la situación actual de la realidad, partiendo de que en el ejercicio de la Iglesia, en salida, se enfrenta a varios aspectos: por un lado, entender que no se vive una época de cambios, sino un cambio de época; segundo, existe una crisis antropológica debido a las nuevas formas de entender al ser humano y su entorno; tercero, la crisis  socio ambiental, donde la deforestación, el calentamiento global y la contaminación, afectan la casa común, y donde la crisis financiera y las relaciones sociales entre las naciones, construyen muros e indiferencias y no puentes de solidaridad y de comunión. (2018, No. 3).

Por otro lado, el compromiso de construir una convivencia nacional. Desde aquí, la educación juega un papel fundamental en la vida social, no solo por su transmisión y enseñanza en valores éticos y morales, sino de generar redes de convivencia interna, que de manera práctica integren procesos forma mentis, que ayuden a formar el pensar y el razonar, para que cualquier acción sea en el debido cuidado de sí mismo y de los demás.

Además de ello, la conciencia de la vida comunitaria, en donde los medios de información aíslan la vida comunitaria, el valor del encuentro, del nosotros, y le damos más importancia al algoritmo y a la nube. La posibilidad comunitaria construye puentes de solidaridad, de reconocimiento del otro como otro (Francisco, 2018).

En el marco de lo educativo, el llamado del papa Francisco es a cambiar el modelo de desarrollo global, y redefinir las estructuras y las líneas de la comprensión de progreso, reconociendo de esta manera que, aunque no se dispone de una cultura necesaria para responder a dicha realidad, la academia y la investigación tienen un compromiso de generar cambios de comprensión y entendimiento de la realidad; de construir una revolución cultural que genere unos comportamientos donde los grandes principios y valores puedan ser traducidos en acciones.

Dice el papa Francisco: “en este empeño, la red mundial de las universidades y facultades eclesiásticas está llamada a llevar la aportación decisiva de la levadura, de la sal y de la luz del Evangelio de Jesucristo y de la tradición viva de la Iglesia, que está siempre abierta a nuevos escenarios y a nuevas propuestas” (2018, No.3).

Al valorar esta apuesta de la Iglesia (en el pensamiento del papa Francisco), en su diálogo con la cultura a través de las universidades, somos conscientes de que debemos buscar que la educación sea una apuesta por la formación integral de los educandos.

No se puede mirar de manera fragmentada la vida; por el contrario, buscamos que lo que se genera de conocimiento en cada persona, compartido con la comunidad académica, sirva para encontrar una solución a las grandes cuestiones y necesidades de los pueblos. Es la vocación humana y social de una institución de educación que no se encierra en sí misma, sino que cambia de paradigma para mirar exógenamente y responder así a todo lo que en teoría hoy están llamadas las organizaciones e instituciones que es el “valor compartido”.

El aprendizaje de toda la comunidad académica estará siempre en función del servicio a las necesidades reales de los pueblos y comunidades. Así lo indicó el papa Francisco en Ecuador: “como Universidad, como centros educativos, como docentes y estudiantes, la vida nos desafía a responder a estas dos preguntas: ¿para qué nos necesita esta tierra? ¿Dónde está tu hermano?” (cfr. Discurso del Papa Francisco en la Universidad Católica de Ecuador, 2015).

Es claro, entonces, que la universidad está llamada a un compromiso institucional al servicio de y en la sociedad, y muy agudamente ayuda a que la vida se comprenda integralmente para felicidad de todos: la propia y la de los otros. Se trata de construir el “buen vivir” del nosotros.

Teniendo en cuenta esta apuesta educativa y educadora, hay un llamado muy concreto a que la mirada eclesial de nuestras universidades, en su perspectiva de humanidad, se desarrolle a partir del diálogo constante con el conjunto de las demás instituciones que van construyendo la sociedad. Dice el papa Francisco al respecto: “¿cómo generamos y acompañamos el debate constructor, que nace del diálogo en pos de un mundo más humano? Del diálogo, esta palabra puente, esta palabra que crea puentes” (cfr. Papa Francisco, discurso en la Universidad Católica de Ecuador, 2015).

Considerando estos mensajes del papa Francisco en torno al ser y quehacer de la Universidad en el presente del mundo, y en su diálogo con los paradigmas actuales de lo tecnológico, digital, de mercado, del capital, del consumo y de todo aquello que opaca la acción solidaria de la vida de los hombres, soy consciente de que hay unos grandes desafíos para la vida misma de las instituciones de educación, especialmente las de nivel terciario.

Esos desafíos tienen que ver con una exigencia de una educación integral para cada persona, que se convierte en posibilidad de un ser humano consciente; no solo alguien que sabe de un área de conocimiento en particular o que finalmente obtiene unas competencias y habilidades profesionales, sino que es ante todo un ser bueno, ético, responsable y ciudadano, constructor de un mundo cada vez mejor para su presente y para los que vienen detrás de él. Una persona que se abre a los demás, al mundo y a transcender por la historia que construye.

No cabe duda alguna que para el papa Francisco el debate educativo hoy tiene que construirse desde el marco referencial del humanismo cristiano. Sin este marco estaremos abocados a una desarticulación y desintegración de la persona y de lo social. El mensaje es claro, y es lo que me sorprende en sus apuestas: se exige hoy en la dinámica de la educación terciaria una integración entre lo humano, lo social y la apuesta de fe desde los principios y valores de la vida cristiana. En este sentido, el mensaje final es que en la universidad se aprende a vivir la vida, y, por tanto, se forma para toda la vida, con todos sus componentes.

 

P. Harold Castilla Devoz, cjm.

 

Referencias: papa Francisco, (2018), Carta Apostólica Veritatis Gaudium, Editrice vaticana, Roma. En: https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/01/29/gau.html. Papa Francisco (2018). Discurso en la Universidad Pontificia Católica de Chile, Aciprensa, 17 de enero. En:  https://www.aciprensa.com/noticias/texto-discurso-del-papa-en-la-pontificia-universidad-catolica-de-chile-21136. Discurso del papa  Francisco proclamado en la Universidad Pontificia del Ecuador el 7 de julio de 2015.https:// www.aciprensa.com › noticiasResultados de la Web. Video y texto.


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