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¿En qué hemos ayudado a Dios?

Los estoy invitando intensamente a trabajar en favor de la transformación del mundo. Y concretamente del embellecimiento de la ciudad, del pueblo donde vivimos. Sólo el hombre que ama, el hombre apasionado puede construir el mundo. El hombre resentido, el hombre envidioso o el crítico que no hace nada constructivo, sino que solamente destruye o paraliza.

No debemos ser siervos inútiles, que entierran el talento que les fue confiado (Cf. Mateo 25, 14-30). Somos cooperadores de Dios en la obra de la creación. Esa es nuestra mayor dignidad humana. ¿La estamos cumpliendo? ¿Qué beneficio ha recibido nuestra ciudad por nuestra parte? ¿Solamente hemos pensado en nosotros? ¿Qué hemos dado? ¿Qué hemos creado? ¿En qué le hemos ayudado a Dios en su divina y eterna obra de la creación?

García Herreros, R. (2012) Colombia para Cristo. ¿En qué hemos ayudado a Dios? (329-330) Bogotá, D.C., Colombia: Editorial Corporación Centro Carismático Minuto de Dios.

Si soy fiel en lo poco

El Evangelio de Mateo en el capítulo 25 cuenta la parábola de los talentos. Un rey que repartió varios talentos a la espera de que fueran multiplicados. Su respuesta a quienes hicieron bien su tarea fue: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mateo 25, 21. Podemos ser fieles en lo poco dándole una mano a Dios en su obra de salvación.

 

La parábola de los talentos

La mejor forma de ayudar a Dios en su obra es colocando nuestros talentos a su servicio. Dejando que su amor y su gracia nos impulsen a construir una mejor sociedad, a partir de nuestro servicio a los que más lo necesitan.