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¿Ayudar con las labores del hogar es trabajo infantil?

La escuela debe ser puente entre niños afectados y sus familias. Pero, ¿tienen claro los profesores el concepto de trabajo infantil?

Unos 168 millones de niños y niñas eran víctimas del trabajo infantil en 2017, según cifras de la ONU.  Un dato lejano a las expectativas de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, que desde el año 1919 se ha propuesto erradicar este tipo de explotación en el mundo, antes de 2025.

 

Las edades del trabajo infantil

Mientras los organismos internacionales y Estados suman esfuerzos para luchar contra el trabajo infantil, no todos están de acuerdo en que esta actividad sea necesariamente negativa. 

Según la investigación de la profesora de UNIMINUTO y experta en prácticas pedagógicas, Maritza Cuña Gil, reseñada en la revista Inclusión y Desarrollo, en los imaginarios de algunos profesores de la Institución educativa Andrés Bello, de Cúcuta, Colombia, ciertas modalidades de trabajo infantil son vistas como actividades positivas de apoyo en el hogar que generan formación de valores y ocupación del tiempo libre. Además, no creen que esto necesariamente afecte su desempeño escolar, basados en su propia experiencia durante la infancia, que, según ellos, les permitió colaborar con las necesidades personales y del hogar, sin sufrir contratiempos:

 

 

 

Imaginarios negativos sobre trabajo infantil

 

Imaginarios positivos sobre trabajo infantil

Si bien los profesores consultados en la investigación de la docente Cuña Gil consideran que existe un trabajo infantil que resulta favorable, en realidad se trata de actividades que no entran dentro del concepto de trabajo infantil condenado rotundamente por el derecho internacional.

 

De acuerdo con el artículo científico de la revista Inclusión y Desarrollo, la OIT define al trabajo infantil como “toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por niños/as, por debajo de la edad mínima de admisión al empleo, que no han finalizado la escolaridad obligatoria o que no han cumplido los 18 años si se trata de trabajo peligroso”.

 

Y más adelante agrega que “no se incluyen actividades como la de ayudar, después de la escuela y realizados los deberes escolares, en los trabajos de la casa o el jardín, el cuidado de los niños o cualquier otra labor ligera”.

 

Trabajo infantil condenado por el derecho internacional

a) el que no alcance la edad mínima especificada por el tipo de trabajo del que se trate.

b) trabajo que pone en peligro el bienestar físico o moral.

c) las llamadas “formas incuestionablemente peores de trabajo infantil”, como la explotación sexual.

 

Frente a estos imaginarios tan diversos, la profesora Cuña Gil anota que las instituciones educativas deben abordar el tema, primero formando a los educadores, para que estos puedan ser puente entre los niños trabajadores y sus familias, mediante escuelas de padres y una orientación en valores, estabilidad emocional y el gusto por el rendimiento académico y las relaciones cercanas.

Todo esto, apoyado por planes de estudios flexibles, que se ocupen no solo de las necesidades cognitivas, sino emocionales, culturales, económicas, físicas y sociales de sus estudiantes.

Solo así, maestros y maestras podrían convertirse en aliados para la permanencia escolar del niño, el mejoramiento de su proyecto de vida, y, de paso, en facilitadores de esa meta de la ONU, aún lejos de cumplirse: la erradicación mundial del trabajo infantil.

Y tú, ¿crees que el apoyo en las labores del campo, debe ser considerado trabajo infantil? Esperamos tu comentario en Facebook:

 

 

Carlos Andrés Jurado Vásquez

Maria Claudia Muñoz

Dirección de Mercadeo y Comunicaciones - servicios integrados


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