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¡Otra vez la frontera!

Los recientes ejercicios militares de las Fuerzas Armadas de la República Bolivariana de Venezuela en la frontera con Colombia y la constante migración de venezolanos a territorio colombiano son prueba de una necesidad imperante de planear, diseñar y ejecutar una Política Pública de Fronteras con fundamentos geopolíticos para la seguridad del Estado colombiano. La anterior realidad encuentra su sustento en el determinismo geográfico de Colombia, en las interacciones de actores a nivel regional y continental, en la presencia de actores globales en la región, en concebir a las fronteras como una institución política primaria y en comprender la finalidad y funcionalidad de una política pública.

Al aplicar el modelo de regiones de Cohen (2003), Colombia se encuentra ubicada en la Región Geoestratégica del Mundo Marítimo dominada por los Estados Unidos de América y en la Región Geopolítica de las Américas, donde la inmadurez geopolítica de esta zona geográfica ha sido asumida por Brasil. Groso modo esta ubicación geográfica privilegiada, le permite una proyección al Mar Caribe que adquiere importancia geopolítica por el acceso al Canal de Panamá, tránsito de rutas comerciales marítimas, rutas del narcotráfico y acceso al Océano Atlántico. En su proyección al Océano Pacífico, Colombia posee especial relevancia por su presencia en la Antártida (rica en recursos naturales) por la ubicación de la Isla de Malpelo, por las rutas marítimas hacia la costa occidental de Estados Unidos y la profundidad estratégica hacia el Asía-Pacífico, zona de disputa del poder político, económico y comercial del mundo. Por último, las cordilleras de los Andes que conectan con las cuencas hidrográficas del Orinoco, Amazonía y que, a su vez, lo proyectan con la cuenca del Río de la Plata. 

Es evidente la importancia geopolítica de Colombia, que implica compartir fronteras con once Estados y una posible delimitación marítima con el Reino Unido por la cercanía entre la isla Gran Caimán y los cayos Serranilla y Bajo Nuevo que hacen parte del Departamento de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; es de resaltar que, no todas las fronteras que comparte el Estado colombiano han sido ratificadas por los Gobiernos con que se comparten fronteras. Zapata-Barrero (2016) considera a las fronteras como una Institución Política Primaria, es decir, del desarrollo de las fronteras depende el accionar de las demás instituciones del Estado para lograr el bienestar común de la nación. Lo evidente en Colombia es que los trece departamentos y setenta y siete municipios fronterizos, son los menos desarrollados en comparación con las otras regiones del Estado colombiano.
 
A manera de conclusión, este año se han desarrollado actos conmemorativos de 200 años de nuestra independencia, pero poco se hace referencia a que durante este mismo periodo de tiempo, Colombia ha perdido una tercera parte de su territorio, y que en gran medida obedece a esa falta de una política pública de fronteras con fundamentos geopolíticos, que permita ejercer y proyectar poder, integración del territorio nacional, protección de las fronteras de amenazas internas y externas, y conexión con el mundo. 

Manuel Forero-Garzón
Estudiante de primer año de Doctorado en Seguridad Internacional
Gestor de Investigación 
Programa de Administración Financiera
UNIMINUTO Centro Regional Girardot