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¿Academia y resiliencia urbana?

El proceso de resiliencia es tomado de la física cuántica, cuando los metales vuelven a su forma original después de un proceso de transformación. Este concepto se retomó en el aspecto social y se toma en el área de desarrollo urbano, cuando hablamos de la presencia del ser humano en asentamientos urbanos y de los desarrollos urbanísticos para dar respuesta a esa demanda de vivienda, los cuales han generado catástrofes ecosistémicas.

Ahora bien, teniendo en cuenta que hay dos tipos de desastres, desastre natural y desastre artificial, este último es consecuencia de los actos del hombre. En ese aspecto, la academia tiene un papel protagónico para formar profesionales con una visión ecosistémica resiliente. Es decir, desarrollos urbanos pensados en facilitar la conservación del ecosistema, no sacrificando flora y fauna, ni dañando las montañas y dejando que se desboronen por dar un habitad de baja calidad a los habitantes que migran a las grandes ciudades.

En esta línea, la academia puede poner su grano de arena formando profesionales con consciencia social y ecosistémica, integrando dentro de su formación disciplinar la transversalidad de la conciencia ecosistémica del ser humano, generando en el mercado laboral profesionales conscientes del cuidado del ecosistema, conscientes de los buenos desarrollos urbanísticos y conscientes de la resiliencia urbana y social en términos de calidad de vida.

Por ello, finalmente, es importante concluir que la resiliencia urbana no es económica, la resiliencia urbana es calidad de vida en el aspecto social, elemento que está incluido dentro de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM); los cuales deben impactar directamente la gestión ambiental y calidad de vida de los habitantes.

Por Nohora Ligia Heredia Viveros
Docente programa de Administración de Empresas
UNIMINUTO Cundinamarca – Centro Regional Madrid