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Hilos de Paz y Reconciliación

Hay historias de vida que se convierten en lecciones y logran transformar pensamientos y sentimientos en las personas, es por esta razón que, durante la Semana de la Permanencia de Bienestar Institucional de UNIMINUTO Cundinamarca – Centro Regional Zipaquirá se invitaron diferentes personas que dejaron huellas y enseñanzas de reconciliación y perdón en la vida de los miembros de la comunidad educativa.

De esta manera, en los ojos de Cecilia Arenas y de Marina Salazar se percibe un sentimiento de reconciliación que seguramente tiene que ver con esa frase contundente que evocan en algunos momentos estas dos mujeres, “somos la memoria viva”. Esa misma que las hace recorrer lugares de Colombia reconstruyendo un relato doloroso, pero que al fin y al cabo hace parte de la historia de Colombia.

En 2008 el país, se estremeció con un capitulo oscuro que dejó al descubierto que miembros del Ejército Nacional Colombiano realizaban ejecuciones extrajudiciales conocidas también como los “Falsos positivos”, práctica que cobró la vida de más de 4 mil jóvenes inocentes que fueron asesinados a manos del Ejército Nacional, según lo indica la Fiscalía General de la Nación. Para aquella época, se crearon desde el gobierno nacional incentivos para las fuerzas militares, que proponían para los soldados que más bajas reportaran en el marco del conflicto armado, algunos beneficios.

Uno de los casos que posee mayor recordación ocurrió en Soacha, allí, por medio de engaños y falsas promesas de trabajo un grupo de 19 jóvenes fue llevado a otras regiones del país, donde fueron entregados a un batallón, asesinados y vestidos de guerrilleros que después harían pasar como muertos en combate. 

Es ahí donde inicia esta historia de lucha y resiliencia: Cecilia es la hermana de Alexander Arenas, uno de esos jóvenes que asesinó el ejército en Norte de Santander en enero de 2008. Ella es una mujer valiente que desde el primer momento decidió emprender el camino por la verdad y la justicia; entre hilos y agujas le contó a los estudiantes y profesores lo sucedido hace 10 años, su pelea por dejar en alto el nombre de su hermano, por encontrar a los culpables, pero sobre todo su compromiso con la memoria histórica y con la paz.   

Cecilia y Marina, su compañera, desplazada de Tumaco, hacen parte del Costurero de la Memoria kilómetros de vida y de memoria, una iniciativa que pretende aportar a la reconciliación a través del arte, allí mujeres de todos lados pueden hilar el duelo y coser los sueños de un país más justo y en paz. Esas telas son una voz de denuncia colectiva, que pretende recordar los dramáticos hechos para que nunca más se vuelvan a repetir, para que la sociedad los guarde en su memoria, pero con vientos de cambio y reconciliación.
 

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Daniela Bastidas Corredor
Comunicaciones UNIMINUTO Cundinamarca
Centro Regional Zipaquirá