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“Lucerito” la bella flor del Centro Regional Madrid

“llegué pidiéndole a Dios que me diera otro trabajo, porque estaba cansada en el que tenía. Y Dios me lo dio”.

Cálida y oscura, es su mirada; de ojos profundos y sonrisa amplia, recuerda tiempos de antaño, aquellos que en su rostro han marcado el dolor y la alegría de los pasos andados. A medida que los minutos avanzan y las historias van fluyendo me causa curiosidad que la suavidad de su voz contrasta con la fuerza de sus manos. Hablar con ella se asemeja a la tranquilidad de admirar una flor en su punto más bello.

Luz Alba Varón a quien por cariño le llaman “Lucerito”, recuerda que, desde muy pequeña junto a su hermano, empezaron a trabajar en el cultivo de astromelias dentro la flora más antigua de Madrid. Allí paso su adolescencia, como una flor creció, abrió sus pétalos y se posó en la juventud eterna de los 22 años; la cual trajo consigo un trastorno neurológico autoinmune denominado guillain barre (el cual causa que el sistema inmunitario ataque al sistema nervioso del cuerpo) “quedé paralizada de la cabeza a los pies, así duré 1 año. Tuve que volver a gatear, caminar y comer; aprender hacer absolutamente todo como si fuera una niña de 2 años”.

El retrato de su juventud, podría ser un cuadro de Monet, entre campos de flores que simbolizan la amistad y caminos de tierra; Fueron 23 años los que dedicó a la misma empresa, una realidad que fue abrumándola poco a poco. Lucerito sabía que no podía pasar toda su vida en el mismo lugar; motivo suficiente para iniciar su propio negocio.

Con tono nostálgico, cuenta “para ese tiempo mi papá enfermó de cáncer, entonces había que cuidarlo y estar pendiente. Cuando él murió, a mi mamá le dio pena moral, después de dos años, partió también”. Con los dedos de las manos entre cruzados y la mirada perdida en algún punto, ella relata con valentía y determinación el cómo ha sobre llevado los retos de la vida.

A sus 46 años llega a UNIMINUTO Centro Regional Madrid con la ilusión intacta de encontrar un mejor bienestar para su familia.

“Que Nadie se quede sin servir”

El 12 de enero del 2012 Luz alba Varón llega al Centro Regional Madrid. “La Doctora Diana me hizo la entrevista; yo le dije que sufría de la vena y ella me dijo: usted no tiene nada, usted tiene que darle gracias a Dios que está bien” y me recibió en UNIMINUTO”.

En los primeros años, las jornadas laborales eran de lunes a viernes en la URI de Madrid y los días sábados en la ciudadela del niño. Ella y las otras señoras de servicios generales se rotaban de turnos para mantener los salones impecables cuando los primeros estudiantes llegaban a recibir las tutorías; apenas había 5 salones, según recuerda lucerito.

Con los años siguientes y el crecimiento de UNIMINUTO en la sabana, las tutorías presenciales se empezaron a realizar en el colegio departamental Serrezuela “hay era durísimo porque, había que trapear y encerar a todo el colegio” sin embargo, lo importante como dice ella, es que trabajo había y en compañía de sus amigas de servicios generales se hacía más divertido de realizar. “Al inicio yo veía que las personas adultas, eran las que marcaban una pauta. Cuando llegué a UNIMINUTO yo sentí ese choque y pensé “hubiera alcanzado a estudiar” ver personas de 30 y 40 años estudiando y uno pensando que a esa edad ya no era posible” con un aire perdido y miradas esquivas, Lucerito destaca que al menos ella logró terminar el bachillerato mientras trabajaba en la Universidad.

De manera dulce y sincera se refiere a los colaboradores del CRM “la calidad humana de UNIMINUTO es increíble, el grupo de servicios generales. Créame no lo encuentro en otra parte, porque todas están siempre unidas en ayudarse unas con otras. Y en relación con los profesores, el trato es igual no hay discriminación de cargos, es más, ellos siempre están pendientes si uno se enfermó y demás.”

Han pasado seis años, y hoy más que nunca se siente satisfecha por todo el tiempo que ha trabajado en el Centro Regional “en ninguno de mis anteriores trabajos se preocupaban por mí, por mis necesidades y mucho menos me ayudaban a superarme académicamente, UNIMINUTO lo hizo por mí y eso lo valoro mucho”

Algunos cabellos blancos iluminan su piel canela, el agradecimiento se siente en la fuerza de su voz y la esperanza de continuar en la institución por los pocos años que le quedan antes de jubilarse emanan de su piel. Es una mujer diferente, como diría el padre García Herreros “el espíritu del servicio, no es solo de uno” y Luz Alba Varón es ejemplo de ello.

Jennifer Ladino
UNIMINUTO Sede CIundinamarca