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Algunos desafíos de la educación en tiempos de post-pandemia: el lenguaje en la construcción de identidades

“Es increíble, e imperdonable, la incapacidad que tenemos las personas de comprender a otros seres humanos”

Héctor Abad Faciolince

 

Por: Eusebio Lozano Herrera, Director del programa de Licenciatura en Humanidades y Lengua Castellana, de la Facultad de Educación de UNIMINUTO Rectoría Bogotá Sede Principal.

 

El año 2020 trajo consigo una perspectiva de reflexión humana que convocó las diferentes formas de conversación, construcción del conocimiento e interacciones humanas. Todos nos hallábamos en una aparente tranquilidad camino al tan anhelado desarrollo occidental. Sin embargo, no contábamos con lo que depararía la pandemia, catástrofes económicas, develación de los precarios sistemas de salud, pérdidas humanas, además de muchas reflexiones educativas y sociales. Particularmente en la educación, hemos asistido a diversas discusiones ¿regresar? ¿la virtualidad o asistencia remota? ¿y qué de la inclusión? ¿qué es eso de la alternancia? En fin, son muchas las reflexiones que nos han permitido estos tiempos de pandemia. Ahora Volveremos a una “nueva normalidad”, tal vez la misma con nuevas formas de salir a la calle y de comunicarnos, lo que implica que la educación también se pregunte por los desafíos que vienen.

Los últimos días permitieron que nos diéramos cuenta de la importancia de las cosas pequeñas: lo significativo que se hizo compartir la oficina con el aula de clase y con nuestro lugar de residencia. Cosas pequeñas como compartir un café servido de las manos de tus hijos, asistir a reuniones laborales con ellos en las piernas, hacer de las discusiones políticas del almuerzo, conversaciones personales de las experiencias de nuestros hijos para conocerlos y que nos conocieran mejor, jugar a parqués con más frecuencia en medio de risas y comentarios familiares que, permitieron acercarnos y fortalecer la idea de familia que ya hace varios años nuestra sociedad ha venido distorsionando. Bien lo mencionaría Antoine de Saint-Exupéry “on ne voit bien qu´avec le coeur. L´essentiel est invisible pour les yeux” cuando el principito nos enseñara que lo más importante y esencial para la vida lo hemos dejado pasar desapercibido. Esta pandemia, en definitiva, nos ha permitido reflexionar sobre el valor de las cosas simples.

También hemos sido testigos de las precariedades, dificultades e imposibilidades de muchos para hacer parte de actividades pedagógicas en la virtualidad. La educación se ha dado cuenta cómo los accesos a herramientas tecnológicas no es una posibilidad de todos y, en consecuencia, la educación debe pensarse en un escenario más incluyente para todos aquellos que no tienen las mismas posibilidades supuestas por una cultura occidental desarrollista. Entonces, la discusión y reflexión debe plantearse más allá de la inclusión tecnológica, también desde todas las posibilidades de inclusión que no dejen por fuera a nadie, que converjan en el respeto por la diferencia, por la libertad de expresión de cada una de las partes en el proceso de enseñanza -  aprendizaje. Asistimos constantemente a una inclusión que en si misma divide, que reclamando los derechos de uno señala, separa y atropella a los derechos del mismo que acusa. Bien lo mencionaría Alban A. (2009) no puede haber una izquierda sin derecha. Así, la pandemia nos ha permitido entender y comprender a cada uno de los otros que han hecho parte de esta historia que nos deja el 2020. Comprender a la humanidad en sus diferencias para trascender esa incapacidad acertadamente mencionada por Abad Faciolince (2000) “Es increíble, e imperdonable, la incapacidad que tenemos las personas de comprender a otros seres humanos”

Así la educación, y particularmente el lenguaje, encuentra unos desafíos importantes en lo venidero, centrados en la pregunta ¿cómo lograr que estos escenarios de reflexión humana de compromiso con el otro, sobrepasen la inexplicable intención bancaria y transaccional[i]  de la educación logocentrista, conceptual que vivimos actualmente? Debemos comprender el lenguaje pedagógico educativo como la posibilidad de edificar nuevas realidades, contextos más humanos y centrados en el respeto por el otro y en el cuidado del otro. “Si te cuidas me cuidas” frase acuñada por los medios de comunicación, pero muy válida en la educación, ya que es en la escuela donde construimos nuestras sociedades futuras y encontramos camino, rutas y horizontes para convivir. La educación ha de procurar un lenguaje no opresor, mas sí liberador que lleve a reflexiones dialógicas para entender el valor de las cosas simples, la verdadera inclusión social y el sentido de la vida “lo importante no es que aprenda, es que sea feliz” Lozano (2019).

En la foto: Eusebio Lozano, Director del programa Licenciatura en Humanidades y Lengua Castellana de la Facultad de Educación, de la Rectoría Bogotá Sede Principal.

 

*Eusebio Lozano Herrera es Licenciado en humanidades y lengua castellana, Máster internacional en la enseñanza de lengua y cultura española - Magíster en innovaciones sociales en educación. Recopilador del libro escolar “Avatares de mil colores”, producción artística de estudiantes de literatura. Docente investigador en las áreas de literatura y educación. Líder de procesos curriculares y proyectos de enseñanza - aprendizaje en literatura, lectoescritura, pedagogía y didáctica, de la enseñanza de lenguas para la educación media y universitaria, entre los que se destacan sus publicaciones Jugar aprendiendo en el CAI Albert Einstein: Una propuesta de educación disruptiva desde la periferia. Su participación en revistas literarias le ha valido la publicación de sus cuentos “acompañado, pero solo” y “Reflandemias de la panflexión”. Reconocido en la Noche de la Excelencia UNIMINUTO por su desempeño académico y literario, así como por su trabajo social en la Fundación CAI Albert Einstein en Soacha, Cundinamarca.

 

 

[i] Educación bancaria descrita por Paulo Freire en “la pedagogía del oprimido” (2005)