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20 años de la especialización en Ética

La reflexión ética en Colombia ha ganado gran centralidad, de ello podemos destacar, al menos dos razones: primera, con la adopción de la Constitución del 91, por primera vez en el país fue posible pensar en una democracia participativa e incluyente. Esta oportunidad constitucional hizo evidente la necesidad de formar ciudadanos éticos, deliberantes y solidarios que tomen parte en las discusiones públicas sobre los fines y derechos que el Estado Colombiano debe garantizar a sus ciudadanos.

Frente al tema, la profesora Ángela Castro nos responde algunas preguntas.

  1. ¿Qué ha pasado en estos 20 años con la ética en Colombia?

R/ En estos 20 años de la ética en Colombia se ha dado una ciudadanía activa que participe y obre no según sus preferencias e intereses más particulares, sino atendiendo al bien común; esta exigencia implicó un gran cambio educativo que puso en el centro de los esfuerzos institucionales la formación de personas integrales con orientación ética y ciudadana. La segunda razón que explica la centralidad de la ética, es el paulatino surgimiento de una resolución del conflicto armado que por más de cincuenta años ha sufrido el país. Este escenario de posconflicto nos ha obligado a pensar en los criterios no solo jurídicos, sino éticos que deben ser tenidos en cuenta para hacer justicia a las innumerables víctimas del conflicto armado. Además, nos ha exigido pensar en los criterios éticos que deben orientar un proceso de reconstrucción de memoria, reconciliación y paz que reconozca la dignidad humana. El acuerdo de paz firmado en Colombia en 2016 es muestra de la enorme reflexión ética que diferentes sectores sociales del país emprendieron para establecer condiciones éticas, jurídicas y políticas en orden a una paz duradera.

  1. ¿Por qué la ética es algo de lo que muchos hablan, pero pocos aplican en nuestro país?

R/ Desde los albores de la reflexión ética, en pensadores como Aristóteles fue clara la distancia o brecha que existe entre, por una parte, conocer una serie de principios, normas y reglas deseables y por otra, obrar de acuerdo con esos principios. Para estos pensadores resultaba evidente que en muchas ocasiones sabemos que es lo correcto, pero no obramos según esta disposición. Esto ocurre, ya sea por falta de motivación, por intereses en conflicto, por nuestros vínculos afectivos o por creencias arraigadas en nuestras tradiciones culturales o sociales. Esta distancia entre conocer lo bueno o justo y obrar de acuerdo a ello, nos muestra que la ética no consiste en la simple aplicación de un compendio de reglas o normas establecido. Nuestra vida moral es más compleja, nos enfrenta a difíciles dilemas sobre cómo debemos obrar en situaciones concretas.  En nuestro contexto colombiano este carácter dilemático de la moral se agudiza porque tenemos herencias coloniales de exclusión y desigualdad, porque hemos vivido ciclos de repetida violencia, porque cargamos con una cultura política precaria de elitismo y clientelismo: todo esto ha tenido como efecto un ambiente moral empobrecido en donde reina la lucha del más fuerte, la desobediencia de la norma y la corrupción.

Precisamente porque la ética es un campo complejo de reflexión sobre nuestra vida moral, especialmente en contextos como en el nuestro, es que deben existir espacios de reflexión y formación ética, como lo propone el programa de Especialización en ética y la Maestría en ética y problemas morales contemporáneos, de Uniminuto. 

  1. ¿Qué se considera ser una persona ética?

R/ Todas las personas somos personas morales en tanto nos cuestionamos sobre el tipo de vida que nos resulta preferible, valioso y más justo. Esto significa que no existen personas amorales, o sin orientaciones éticas; al contrario, todos nos guiamos cotidianamente por orientaciones éticas que aprendemos tempranamente en el seno de nuestra familia, en la escuela o en los círculos de amigos, etc. Por supuesto, esto no significa que toda orientación moral sea igualmente buena o justa.  Hoy reconocemos que hay criterios éticos de justicia que redundan en una mejor y más solidaria convivencia social. En ese orden de ideas, una persona se conduce éticamente cuando de forma reflexiva, crítica y deliberativa es capaz de juzgar y conducir su vida reconociendo la igual dignidad y libertad de sus congéneres en redes sociales de cooperación y solidaridad. Igualmente, una persona se conduce éticamente cuando se propone realizar un modo de vida más digno, pleno y feliz.

  1. ¿Cuál ha sido el trabajo de UNIMINUTO por la ética en estos 20 años?

R/ Los aportes de UNIMINUTO al progreso moral y ético de la sociedad colombiana son innumerables: su alto compromiso social, su lucha por la equidad de quienes están en condición de vulnerabilidad, sus muchas acciones para superar las diferentes formas de exclusión; son ejemplo loable de su labor. Pero además es necesario mencionar sus aportes a la reflexión y formación ética a través de dos espacios de formación: la Especialización en ética y la Maestría en ética y problemas morales contemporáneos. La Especialización en ética, durante sus veinte años de existencia, ha contribuido de manera significativa a formar profesionales de distintas áreas en competencias para razonar, juzgar, argumentar moralmente con el fin de tomar mejores decisiones, desarrollar una mayor conciencia sobre sus emociones, lograr una mayor sensibilización a problemas morales, encontrar alternativas a los conflictos, participar y deliberar en la vida pública; entre otros objetivos. Ahora con la recién creada Maestría en ética y problemas morales contemporáneos, continúa con su labor, con una apuesta por la investigación en ética y, en especial, en el campo de la enseñanza de la ética. La Maestría se convierte así en un espacio fundamental para proponer estrategias de desarrollo de la vida moral de personas y ciudadanos más críticos, con mayor sentido de justicia social, y con mayor sentido de una vida digna y plena.