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¿Cómo compartir la fe?

 

 

La vida después de Jesús es increíble, lo que sucede en nuestra historia una vez hemos oído la Buena Nueva es sorprendente. No todo es color de rosa, pero la vida se hace más llevadera, todo se hace más tranquilo, los problemas se afrontan con mayor claridad y es así porque Jesús lo transforma todo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. (Ap 21.5) Por esta razón en nuestra experiencia de fe deseamos que esto mismo ocurra en la vida de los seres que amamos, la gran pregunta es: ¿Cómo compartimos nuestra fe?

Quisiéramos brindarte algunos consejos para hacerlo:

1. Transmites una Buena Noticia.

Lo que Jesús ha hecho en ti es una buena noticia que se puede comunicar y transmitir. El mensaje central de Jesús es el amor: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Jn 3, 16). Por lo tanto, ten presente, no estás compartiendo una ideología o un libro con reglas, estarás compartiendo una Buena Noticia: el amor que cambia vidas.

2. Contagia.

Piensa en los momentos en los que te han tratado de convencer de una idea con la que no estás de acuerdo, es muy incómodo y molesto. Así mismo deben sentirse quienes te rodean si cada intento se concentra solo en convencer con ideas acerca de Jesús. Hoy queremos decirte: contagia. Significa transmitir siempre alegría, ayudar con actos de misericordia, saludar a quien te cae mal, hacer el bien; cuando tu actitud es la de un amigo cercano en quien se puede confiar y no la de un adoctrinador hay mucha más probabilidad que quienes te rodean se dispongan a escucharte.

3. Muestra tu Testimonio.

Testimoniar no es más que hacer visible lo que Jesús ha hecho en ti, sea con dichos o hechos. Lo más importante es que siempre sigas siendo tú mismo, estamos convencidos de que Jesús nos quiere felices, alegres, con la misma vitalidad con la que nos conoció. Ten en cuenta también evitar la retórica de decir que antes eras y ahora no, las personas no se identifican con eso, es mucho más real y sincero decir que algunas cosas han sido transformadas y otras no, y que estás trabajando en eso.

4. Invita.

Finalmente, cuando te sea fácil invita a otros a participar de actividades en las que creas las personas se sentirán cómodas, y en las que de modo sencillo conozcan a Jesús. Muchas veces tenemos la idea de que lo que nos gusta a nosotros les va a encantar a nuestros amigos y/o familiares, una eucaristía, un rosario, etc. Es muy bonito, pero no a todos les gusta o no a todos les hace sentir comodidad. Piensa en actividades mucho más sencillas, de Primer Anuncio, es decir, que se enfoquen en presentar a Jesús de una manera sencilla y que además sean atrayentes.

No tengas miedo, él ha dicho que estará con nosotros, siempre. No te desanimes si no sucede lo que esperas, finalmente que alguien asuma una vida de fe no depende de nosotros sino de Dios, lo que sí podemos hacer es dar testimonio y orar por quienes deseamos que conozcan a Jesús. Recuerda, Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora (Eclesiastés, 3, 1).

 

Jair Olascoaga 

Profesional de Pastoral 


Publicador de contenidos