Quienes transportaban la correspondencia se hospedaban en el campo en bohíos, ventas o fondas; y en los pueblos y ciudades, en la posada.

En la posada siempre se ofrecía comida, camas y pasto para las bestias. En recuerdo del escritor Rafael Arango Villegas (1889 - 1952), quien en su novela Asistencia y Camas menciona la posada, hemos querido emplear una frase suya que le agregó a los servicios que aquí se prestaban: "se puede tocar tarde".

En la posada se encuentra la reserva cultural y a un lado la muestra de los cacharreros, herederos de los trajinantes y estos de los chasquis, mensajeros del Imperio Inca.