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Valores de la ética en el sector público

 

El actuar de quien representa al Estado no es lo deseado, pese a que la construcción ética en Colombia esté fuertemente vinculada con la moral religiosa judeocristiana. Fragmento de revista Polisemia.  

  

A partir de la Constitución política de 1991 hasta la actualidad, la orientación de la política y la administración pública colombiana se ha direccionado a poder gobernar con programas de ajuste  económico  y  fiscal.   

El  desgaste  del  modelo  burocrático  produjo  la  desregularización y reformas constitucionales que redujeran el tamaño del Estado y que hicieran que sus funciones fueran precisas. Esto implicó un modelo gerencial enfocado en una cultura administrativa, el ciudadano como cliente, eficiencia económica y reglamentar un  gobierno  limitado.   

Por  otra  parte,  incluyó  un  modelo  posgubernamental,  centrado en reformas, deberes del Estado, saneamiento y racionalización de las finanzas públicas y gestión por resultados. Al respecto, Gunn (1996, p. 43) señala: 

 

La gestión pública acepta que el sector público comparte con el privado la necesidad de lograr objetivos de la forma más económica y más eficiente posible a través de estrategias coherentes, de  tácticas  y  de  estructuras  apropiadas,  de  un  personal  motivado  o  de  técnicas  gerenciales  adecuadas para desplegar y controlar la utilización de recursos organizativos financieros, humanos, materiales, informativos, etc.  

 

Sin embargo, en el marco de la nueva gestión pública, totalmente económica y fiscal, el actuar de quien representa el Estado no es lo deseado, pese a que la construcción ética en Colombia esté fuertemente vinculada con la moral religiosa judeocristiana, como indica Vanegas (2010, p. 89):  

Esto significa (refiriéndose a la Constitución Política de 1886) que la responsabilidad individual estaba sujeta a la creencia en el Dios católico. Él era el modelo ético que había que seguir y era la justificación de los comportamientos morales. Esto implica una concepción ética teologista, que se justifica a partir de un ser transcendental, omnipotente y omnisciente. 

De manera  que  la  nueva  gestión pública  apuntala  la  configuración  de  principios  y  valores no religiosos, sino racionales que se instalen en el actuar de quienes representan el Estado, mediante el bien común, como interés ampliamente compartido y coherente con  un  estilo  de  gobernar  técnico-reflexivo.  

Este  estilo  está  enmarcado  en  el  establecimiento normativo de nuevos valores de corte posweberiano, esto es, basados en una ética de la responsabilidad, aplicada al servicio público estatal: atención al ciudadano, calidad, competitividad, eficacia, eficiencia, flexibilidad, individualidad, imparcialidad, objetividad, productividad, profesionalidad, rigidez y transparencia.  

 

"Es a la ética a la que corresponde determinar qué clase de hombre hay que ser para tener derecho aponer la mano en la rueda de la historia": Max Weber.

 

La administración pública en Colombia tiene su basamento en la nueva gestión pública, que también introduce en el quehacer público nuevos valores que están vinculados a la ética del deber y la responsabilidad, ambas desde los efectos e implicaciones de las acciones de quienes representan el Estado.

En Oscar Bautista (2007) es necesario identificar actitudes, ya que su accionar está sujeto a la visibilidad de los ciudadanos y de los medios de comunicación. Así, el fin que busca la política y lo público radica en el interés o bien común como es trabajar por la paz y el desarrollo de los pueblos que, desde la ética, quienes gobiernan están llamados a pensarse a sí mismos y autoconocer sus acciones.  

 

La tarea de autoconocerse implica dimensionar las actitudes como la forma de comportamiento que tienen los seres humanos; a su vez, considerar las aptitudes como capacidades cognoscitivas, emocionales, estéticas, corporales, entre otras.

 

En esa medida, evoca situarse inevitablemente en cánones determinados como son los principios que ciertamente generan un sistema de valores que cada persona adscribe; asimismo, son postulados que el sujeto asume como orientación de todas sus actuaciones. Los principios dan origen a los valores, cuyo contenido desencadena una serie de preceptos y horizontes de sentido ético. 

Por su parte, la usaid (2006) (United States Agency for International Development, por sus siglas en inglés) busca fortalecer, en la misma línea de la nueva gestión pública, los principios de una ética de lo público, esto a partir de la consolidación de un sistema de normas o ideas fundamentales que rigen el pensamiento o la conducta del hombre, es decir, los principios y los valores que todo hombre público debe tener. En esta línea, los principios éticos en el sector público “[...] son las normas internas y creencias básicas sobre las formas correctas como debemos relacionarnos con los otros y con el mundo” (p. 26).

Tienen un propósito sociocultural y determinan conductas que desde la ética se establecen como lineamientos que se deben seguir por el hombre público. Por último, los principios regulan las actuaciones del hombre público, como un camino que logra algún tipo de unanimidad y en los valores se refuerza. Señala la usaid (2006, p. 26): 

 

Por ejemplo, un principio es la prevalencia del interés general sobre el interés particular; de allí se derivan, precisamente, los valores de la transparencia y de la honestidad. Como puede observarse, el enunciado de un principio no debe ser una palabra, sino una frase cuyo contenido es un precepto.

 

Otros principios éticos en el ejercicio de la función pública son: 

 

  • El interés general prevalece sobre el interés particular. 
  • Es imperativo de la función pública el cuidado de la vida en todas sus formas. 

  • Los bienes públicos son sagrados. 

  • La finalidad del Estado es el mejoramiento de las condiciones de vida de toda la población.
  • La función primordial del servidor público es servir a la ciudadanía. 
  • Quien administra recursos públicos rinde cuentas a la sociedad sobre su utilización y los resultados de su gestión. 

 

Te invitamos a seguir leyendo el artículo Aproximación reflexiva sobre la ética en el sector público en Colombia de la revista Polisemia de UNIMINUTO, escrito por Gleidy Alexandra Urrego Estrada, Jairo Fernando Niño y Saida María Cardona. 

 

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