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Sexting: lo que piensan quienes lo practican

 

Tres jóvenes comparten sus percepciones sobre lo que significa para ellos enviar y recibir fotos y textos con contenido sexual como parte de su vida diaria.   

Es el año 2032 en Los Ángeles. Un agente de policía del pasado, quien despertó tras años de haber estado crionizado, está a punto de tener sexo con una colega del presente, con quien ha estado saliendo. Justo cuando se dispone a acariciarla, ella lo invita a sentarse frente a frente en el suelo, y le pasa una especie de artefacto que pide ubicar en su frente.  

Luego de obedecer las instrucciones, el policía empieza a ver imágenes y a percibir sensaciones.  Decepcionado, ahora sabe que no habrá besos, ni caricias, ni ningún tipo de contacto físico.  Es una sociedad desprovista de emociones, y esta, la nueva forma de tener sexo.  

Los policías son Sandra Bullock y Silvester Stalone, y la escena futurista corresponde a la película El demoledor, que, en 1993, imaginó así una sociedad excesivamente virtual, mucho antes de que existieran redes como Facebook, o apps como Whatsapp.  

Aunque ideada en tono de burla, la visión aséptica y distante del contacto humano planteada en El demoledor terminaría siendo respaldada por la realidad, dos décadas después, mucho antes que la fecha de su futuro supuesto.    

Y es que, entre saludos y conversaciones, las nuevas apps y redes sociales han acercado a los seres humanos como nunca antes, a la vez que, paradójicamente, los han alejado, en medio de experiencias virtuales convertidas en sinónimo de vivir.  

 

“La imagen que los adolescentes publican para ser identificados en la red social es uno de los elementos a los que dedican mayor tiempo: piensan su imagen, la diseñan, la crean, la producen, la editan… la reeditan”, dice el estudio de Cano y Buriticá, psicólogos graduados de UNIMINUTO.  

 

La sexualidad no ha escapado a esto, incorporándose a modo de mensajes de texto, fotos y videos, desde insinuantes hasta lo más explícito.  Una práctica que se conoce como sexting, y que ha generado tanto placer como problemas a quienes lo practican, al dejar en manos de sus destinatarios, su intimidad, y de paso, la posibilidad de que esta sea publicada y se haga viral.  

Catalina Cano y Yadir Camilo Buriticá, graduados de psicología de UNIMINUTO, entrevistaron a tres jóvenes entre 19 y 21 años, elegidos entre 267 encuestados que han hecho del sexting una práctica común en sus vidas.  ¿Por qué prefieren esto frente a una interacción personal? ¿Qué piensan del riesgo al que se exponen? Estas fueron algunas de sus respuestas: 

 

Los riesgos de practicar sexting  

La primera encuestada, una joven de 20 años de edad,  inició el sexting antes de tener su primera relación sexual. Hoy, lo sigue practicando, pese a haber sido víctima de acoso, por parte de su exnovio en el colegio, quien compartió sus fotos entre amigos.  Según ella, por encima de sus temores, está la gratificación que recibe en su autoestima al seguir enviando fotos: 

 

“Es que ahí se presentan las dos caras de la moneda, es o me valoro tanto que confío tanto en mi cuerpo que soy capaz de enseñarlo sin problemas o no me valoro para nada que sencillamente no me importa que la gente lo vea. En mi caso… Espero, obviamente uno lo hace, al menos yo lo hago porque yo me siento sensual, porque yo me siento atractiva, porque todo esto; pero no falta el día en que sencillamente deje de importar ¡sabes!, y ahora que lo dices no lo había pensado, pero ¡vaya! espero que siga siendo por lo mismo, en un futuro espero que siga siendo porque me siento bien con mi cuerpo”: primera participante. 

 

Del desnudo artístico al erotismo  

La segunda entrevistada comenzó enviando sus fotos de desnudos, a un pintor, lo que le permitió desinhibirse para más adelante empezar a practicar sexting. Dice que le afectan los comentarios negativos o las reacciones inesperadas, solo cuando provienen de personas importantes en su vida:

 

“Sinceramente, yo misma me digo ¡Eh que mamacita! En serio”: segunda participante. 

 

¿El sexting puede ser adictivo ? 

El tercer participante, con 21 años de edad,  dejó de practicar sexting, pues considera que es una cuestión de madurez, y aunque volvería a hacerlo, sería más cuidadoso, ya que cree que “eso no se va ofreciendo así”:

 

“Si hay un canon de belleza al que nos quieren hacer partícipes, pero no voy con ello, de hecho, mi canon de belleza, el mío, mi representación de belleza, tiende más a ser de las actitudes que de un plano físico, siendo lo físico muy fundamental, a mí nunca me llama mucho la atención, pero sinceramente considero el plano intelectual, emocional, las características propias de un individuo, me parece mucho más interesante eso que un plano físico”:  tercer participante. 

 

Las identidades de los encuestados permanecen ocultas, para salvaguardar su privacidad. 

 

Más que placer

Los investigadores hallaron que además de placer sexual, el sexting ayuda a los encuestados a construir una percepción de su propia imagen, autoestima y autoconcepto.   

 

 

 

“La idea de belleza no solo es relativa según las distintas épocas históricas, sino que incluso en una misma época y en un mismo país pueden coexistir diversos ideales estéticos”: Umberto Eco.  

 

 

“De esta manera, los jóvenes con conducta de sexting, hallan en esta práctica una nueva forma de vivir su sexualidad, la cual está mediatizada por un cuerpo que se expone y se transforma en la red virtual (…) Así, la tecnología se convierte en un artificio que cambia el sentido y el sentir de los sujetos, en cuanto a la relación de estos con su cuerpo, toda vez que el erotismo y la sexualidad, mediados por la práctica sexting, la cual se da mediante las nuevas tecnologías, cobran un sentido distinto en el sujeto, ya que estas se vivencian con un cuerpo virtual, remplazando de esta manera, y en un primer momento, al cuerpo físico y palpable”, concluyen los autores del estudio titulado Autoimagen y Autoestima Corporal en 3 Jóvenes estudiantes de Psicología, de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, Sede Bello con Conducta de Sexting.  

Si se hiciera un remake de El demoledor en 2019, no cabe duda de que la escena del encuentro sexual entre los personajes interpretados por Bullock y Stalone ya no se vería exótica, ni irónica; y que la película ya no podría ser, nunca más, una historia de ciencia ficción.  

 

 

Carlos Andrés Jurado Vásquez 

Dirección de Mercadeo y Comunicaciones – Servicios Integrados 

 


Ciencias sociales y humanas