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Miedo al otro

migrantes tras un alambre de púas

 

 

Las representaciones que nos hacemos de otros han justificado discriminaciones, torturas y aniquilación a lo largo de la historia, recuerda artículo de la revista Polisemia. 

 

“Después de estar desnuda, empezaron uno por uno a penetrarme, todos me golpeaban la cara, arrancaron mi cabello, me metieron sus penes por la boca y en un momento empezaron a meterme sus pistolas en mi vagina [...] después de que cada uno hizo conmigo lo que se le ocurrió, me llenaron de arena y piedras en mi vagina y me dijeron que yo nunca me iba a olvidar de ellos. Que me iban a dejar viva solo para que recordara que nunca debía meterme con guerrilleros.  Que todo eso me pasaba por guerrillera, por ser una prostituta ‘cochina’ [...] Después de esa noche mi vida cambió mucho, yo como mujer quedé como inservible.Durante meses yo no quise ver a nadie. La violación me dejó fracturada el lado derecho de mi cadera. Perdí a mi bebé, me sacaron el útero y mi rostro quedó desfigurado. No continué con mis estudios y por muchos años no pude estar con nadie.  Ahora sigo sola, sin la posibilidad de ser madre, sin ejercer la prostitución. Supe que mi novio, después de mi violación, se convirtió en un sicario, dicen que para vengar lo que me hicieron a mí, nunca más lo volví a ver y supe también que lo mataron. Él no era guerrillero, y yo tampoco”.  

Este testimonio de una de las 15.222 víctimas de violencia sexual, reportadas por el Centro de Memoria histórica en el conflicto armado colombiano, refleja hasta dónde nos han llevado las representaciones que nos hacemos de los otros, a lo largo y ancho de la historia de la humanidad.  

 

“Él no era guerrillero, y yo tampoco”, relata una víctima.

 

¿Somos iguales ante la justicia? 

 

Esta afirmación puede ser engañosa, ya que, históricamente, los seres humanos han llamado iguales solo a aquellos que consideran como tales, valiéndose de criterios como raza, origen étnico, religión y otros para justificar el trato desigual hacia quienes sean diferentes. “De esta forma, es posible animalizar a los otros, denigrarlos, rebajarlos para justificar los tratos inhumanos y denigrantes”, señala el profesor Raúl Cuadros Contreras, en el artículo Alteridad e injusticia: el problema de las representaciones imaginarias de los otros, publicado en la revista Polisemia de UNIMINUTO. 

Esta misma fórmula para dar privilegios a unos y castigar o discriminar a otros, se ha repetido en escenarios tan distintos como la esclavitud negra, el Apartheid sudafricano, el Holocausto Nazi, la xenofobia contra los musulmanes, y más recientemente contra refugiados sirios en Europa o migrantes venezolanos en Sudamérica, así como en el propio conflicto armado colombiano, solo por mencionar algunos casos.  

 

Judíos, musulmanes y otros casos 

 

banca de parque con el letrero: para blancos únicamente, en el Museo del apartheid.

Bancas con el lema "Blancos únicamente" eran de uso común en las calles de Sudáfrica, durante el Apartheid.

 

Así como el estigma de “guerrillera” justificó a sus agresores para abusar y maltratar au na mujer, despojándola de su dignidad humana, los Nazis empleaban métodos similares para argumentar su tortura a millones de judíos, incluyendo caricaturas en las cuales estos eran representados como ratas, y a través de descripciones como estas, que promovían el odio: 

 

“Un subhumano, una criatura natural que aparentemente desde el punto de vista biológico es igual, tiene manos, pies y una especie de cerebro, ojos y boca. Pero en verdad es una criatura terrible, absolutamente diferente, que no es más que un punto de partida hacia el ser humano, con un rostro semejante al humano  pero en su espíritu y su alma es  inferior a cualquier bestia”. 

 

Estas afirmaciones, sin embargo, venían mucho antes de Hitler. “Por ejemplo, la representación del judío como hábil hombre de finanzas proviene seguramente de acontecimientos históricos de la Edad Media, cuando se prohibió a los judíos adquirir tierras o dedicarse a otras profesiones fuera de prestar dinero, y por otra parte se prohibió a los cristianos el préstamo de dinero a interés”, señala Gitliz, citado por el investigador Cuadros. 

 

pila de zapatos de judíos en un campo de concentración Nazi

Zapatos de judíos que ingresaron a los campos de concentración Nazi, durante el Holocausto. 

 

Caso similar el de los musulmanes, cuyas representaciones negativas se han mantenido hasta nuestros días, en momentos como las declaraciones el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando propuso prohibir la entrada de musulmanes a territorio norteamericano. “Nuestro país no puede ser víctima de ataques hostiles de parte de gente que sólo cree en la yihad y no tiene respeto alguno por la vida Humana”, generalizó el mandatario. 

“Muchas veces, nos privamos del intento de conocer a esos otros porque las imágenes negativas que tenemos de ellos nos impiden siquiera acercarnos”, concluye el Autor.  “Si bien hay un trecho entre la representación prejuiciosa, el estigma o el estereotipo y el trato denigrante, vale la pena sopesar la importancia del problema de la alteridad en el amplísimo espectro de lo que reconocemos como justicia e injusticia”, añade. 

Te invitamos a seguir leyendo sobre estos y otros temas en nuestra biblioteca virtual.

 

Carlos Andrés Jurado Vásquez 

Dirección de Mercadeo y Comunicaciones - Servicios Integrados 

 

 

 

 

 


Ciencias sociales y humanas