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Implementación de energías renovables reduciría pobreza

 

Además del impacto ambiental, acelerar la implementación de energías renovables impactaría la calidad de vida de los colombianos. Análisis de la revista Inventum. 

 

Una reducción en los tiempos de apropiación de las tecnologías limpias no convencionales permitiría no solo mitigar el efecto invernadero por las emisiones de C02, sino que además ampliaría el desarrollo industrial de las regiones y el bienestar de la población, medido como la reducción del nivel de pobreza. Así lo concluye el artículo Un análisis de las implicaciones de la falta de cobertura de energía renovable no convencional en Colombia, publicado por la revista Inventum de UNIMINUTO. 

En el estudio, los investigadores Héctor Porras, Angélica Martínez y Milton Herrera, señalan que Colombia ocupa el puesto o 79 entre 137 países en el indicador de confiabilidad de suministro eléctrico.  Esto por cuenta de las constantes interrupciones en el fluido eléctrico, lo que eleva los costos que deben pagar por este servicio el sector industrial, limitando su desarrollo. 

 

Tolima fue la región más afectadas por interrupciones de fluido eléctrico, durante 2017, con un total de 111 cortes.  Muy de cerca estuvieron Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico, Magdalena, Cesar y la Guajira, con 98 interrupciones cada una.  

 

¿Cuáles son las energías renovables? 

Por ello, para los investigadores resulta prioritario impulsar en el corto plazo el desarrollo de las energías renovables no convencionales, entre las cuales se encuentran la solar, eólica, geotérmica o de biomasa.   Entre más tiempo se tarde en implementarlas, mayores recursos y esfuerzos serán necesarios para su desarrollo después, advierten en su artículo. 

Los resultados evidencian que el despliegue de las energías renovables no convencionales permite un aumento en las condiciones ambientales, pasando de un 12 % a 26 .% 

 

Según el estudio, para el año 2023, el 56% de la energía en Colombia seguirá dependiendo de fuentes hidroeléctricas, un 19% térmicas, 17% eólica y 8% solar, esto último una cifra baja considerando que en 2017 ya existían 11 compañías dedicadas al desarrollo de energía solar en el país.  

 

El estudio advierte que se debe apoyar este desarrollo industrial con políticas públicas que favorezcan las energías renovables no convencionales, para lo cual el principal obstáculo sigue siendo los intereses económicos de las industrias privadas que se encuentran a cargo de la generación de energía de manera convencional. Esto encarece y retrasa la puesta en marcha de alternativas.  Entretanto, entre más tiempo pase, mayores serán las dificultades para la transición hacia energías limpias que regiones como Los Países Bajos ya vienen adelantando. 

 

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Carlos Andrés Jurado Vásquez 

Dirección de Mercadeo y Comunicaciones – Servicios Integrados