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Docentes de Ciudad Bolívar requieren rutas seguras

 

 

Estudio advierte los riesgos a los que están expuestos los educadores de los colegios de este sector de Bogotá. 

Homicidio, lesiones personales y hurto a personas fueron los delitos más cometidos en la localidad de Ciudad Bolívar, Bogotá, de acuerdo con cifras de las autoridades en 2016.  Estos fenómenos no solo han afectado a la comunidad del lugar, sino también a los docentes de las instituciones educativas ubicadas en la zona. 

 

La violencia es uno de los principales problemas para los docentes en las aulas. 

 

De acuerdo con el estudio Diseño de rutas seguras como alternativa de intervención al riesgo público para los docentes de colegios del sector público y privado de la localidad de Ciudad Bolívar   realizado  en dos instituciones educativas,  un 80% de los docentes encuestados manifestaron haber sido víctimas o conocer de manera directa e indirecta  situaciones de atracos, hurtos o robos con una recurrencia semanal.  

“Aunque no existe detalle de los momentos o los actores implicados, el temor es constante y manifiestan estar en situación de riesgo”, advierte la investigación publicada en la revista de UNIMINUTO Inclusión y desarrollo

 

Para los docentes el mayor riesgo se presenta en las horas de la tarde, seguido por la noche y la mañana.  

 

La percepción de riesgo es agravada por una falta de conocimiento por parte del 67% de  los educadores encuestados, de rutas seguras o CAIS de Policía cercanos, a los que pudieran acudir en caso de emergencia o para denunciar los hechos a los que se ven expuestos. 

“Uno de los colegios intervenidos es el colegio Cofraternidad de San Fernando, colegio que se encuentra en un sector muy comercial y concurrido por ello se da a conocer las diferentes rutas que pueden tomar y las también las principales para que los docentes que laboran allí tengan alternativas y se puedan movilizar un poco más seguros”, reza la investigación. 

En contraste, el segundo colegio, El Minuto de Buenos Aires, se encuentra en una zona más rural y apartada de la estación de Policía. Sin embargo, los investigadores señalan que existe una línea telefónica con lalos docentes  de pueden mantener en contacto con las autoridades. 

 

Algunos de los hurtos ocurren en el transporte público en el que los docentes ingresan o se retiran de su lugar de trabajo. 

 

Además del diagnóstico, Leidy Herrera Martínez, Jaquelin Palacios Ortega y Diego Alejandro García Rubio, autores del estudio, diseñaron un mapa de rutas seguras que pusieron a disposición de los profesores de las instituciones participantes, junto a datos de contacto del cuadrante de Policía más cercano.  También recomiendan que la comunidad ayude a proteger a los docentes encargados de la formación de sus hijos. 

 

Carlos Andrés Jurado Vásquez 

Dirección de Mercadeo y Comunicaciones – Servicios Integrados 

 

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Ciencias sociales y humanas